Biblioideas : Bibliocabinas

Hace tiempo dedicamos una biblioidea al movimiento Little Free Library y el intercambio comunitario de libros. En ella hablábamos, entre otras iniciativas, de la reutilización de antiguas cabinas telefónicas en Santiago de Chile, Nueva York y otras ciudades: las llamaban bibliocabinas.

Teléfono de monedas antiguoEl primer teléfono público de pago (esa es su denominación técnica) fue patentado en Estados Unidos por William Gray en 1889, pero sólo a comienzos del siglo XX aparecieron en forma de cabinas cerradas y en la calle. En España, el primero se instaló en 1928, en la sala de fiestas Florida Park, en El Retiro, aunque a Zaragoza no llegaría hasta 1967. En los años veinte del pasado siglo apareció en Inglaterra el modelo que, con variaciones en su diseño, todos conocemos. Aquí puedes ver su historia.

A pesar de que en una se cambiara Supermán o de que López Vázquez quedara atrapado en otra, la telefonía móvil no respeta nada y ha ido acabando con ellas: En diciembre de 2017, sólo quedan en España algo más de quince mil de estos teléfonos públicos de pago (no todos en cabinas) de los más de cien mil que había en 2000. Lo puedes ver claramente en este gráfico. En Aragón hay unos quinientos y en la ciudad de Zaragoza algo más de doscientos. Puedes localizar los que sobreviven en tus alrededores desde este enlace.

Es cierto que la Ley General de Telecomunicaciones obligaba a «la existencia de una oferta suficiente de teléfonos públicos de pago situados en el dominio público de uso común», pero en 2016 la UE dejó de considerarlo como un servicio obligatorio. Telefónica habrá de mantenerlos hasta el 31 de diciembre de 2018, pero no parece haber nada previsto para el día después.Bibliocabina

British Telecom actuó en su momento de manera muy diferente: puso en marcha una campaña favoreciendo que ayuntamientos e instituciones, por el simbólico precio de una libra, les dieran alguna utilidad. Muchas cabinas se reconvirtieron así en puntos de información turística, váteres públicos, quioscos de prensa, mininegocios… o bibliocabinas.

Hoy proliferan por el mundo muchas de estas iniciativas, pero a España llegaron tarde. Telefónica y Endesa lanzaron en 2010 un proyecto para convertirlas en puntos de recarga de coches eléctricos (en España se empezaron a comercializar en esa fecha), pero parece que sólo se trataba de propaganda.

Entretanto, algunos ayuntamientos y múltiples iniciativas ciudadanas se han puesto (cuando les han dejado) manos a la obra: la iniciativa Libros Libres y Activos, en Fuencarral, no sin dificultades; información turística y recarga de móviles en Jaén; la organización Biblioteca Libre, en Santiago de Compostela; el colectivo Arquitectives, con su proyecto EstoEsUnaBiblio, en Palma de Mallorca, donde Telefónica llegó a tapiar cabinas para evitar su reconversión en habitáculo de libros. En Las Palmas, el colectivo Mi Barrio copió la idea (la de Arquitectives, no la de Telefónica); en Salamanca, una asociación de vecinos salvó la cabina de la Plaza del Oeste. Y un largo etcétera.

En ocasiones van asociadas al movimiento Bookcrossing, como la Biblioteca Libre que se acaba de inaugurar en Ibiza. Aquí puedes ver fotos del acontecimiento.

Se dirá que éste es un país con escasa educación cívica lleno de vándalos que consideran que los bienes públicos no son de nadie y, por lo tanto, se pueden robar y destruir, pero también hubo casos lamentables cuando la iniciativa se puso en marcha en Reino Unido y no pasaron de ser anécdotas frente al éxito general.

Cabina Modelo A de Telefónica¿Y si la Universidad de Zaragoza recuperara cabinas (el modelo A, el clásico, que puedes ver en la foto) desechadas por Telefónica y, adecuándolas previamente, las repartiera en sus diferentes campus? Unas, abiertas, podrían dar cabida a ejemplares expurgados de nuestras bibliotecas destinados al simple intercambio. Otras, cerradas, de acceso restringido a usuarios autorizados, podrían servir como buzón de recogida y devolución de préstamos a cualquier hora. Otras podrían utilizarse como puntos de información de la propia universidad o para la carga de móviles o como un nuevo vestidor para el desahuciado Supermán. En fin, sólo es una idea.

Y gracias, Adriana, por ponerme en canción.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.