Biblioideas: Bibliotecas sin fronteras

Bibliotecas sin fronterasHoy, al hilo de la globalización, de la inacción gubernamental, de la mala conciencia o de todo a la vez, proliferan en el mundo millones de organizaciones no gubernamentales de todo tipo. Sí, millones: según estimaciones, habría un millón y medio en Estados Unidos, dos en la India, trescientas mil en Rusia, etc. Sólo en España, unas cien mil.

En las últimas décadas han surgido algunas que no son familia pero comparten el apellido «Sin Fronteras». Posiblemente la primera fuera Médicos Sin Fronteras, creada en 1971, tras la Guerra de Biafra (1967-1970) por algunos médicos y periodistas franceses que habían conocido de primera mano el horror y la incapacidad de la Cruz Roja Internacional en el conflicto.

Todas se dedican, aunque no sólo, a la ayuda humanitaria en lugares y situaciones de crisis donde la humanidad escasea: se dedican a la ingeniería, la construcción, la sanidad, la educación o la psicología; son bomberos o periodistas, actividades todas ellas cuya presencia en zonas devastadas por la naturaleza o por seres humanos se entiende bien. Pero también hay en esos lugares otras necesidades no por menos visibles menos evidentes como la risa o el acceso a la lectura y a fuentes de información.

En este marco, en 2005 se crea en Estados Unidos Librarians Without Borders con una misión clara:

Putting information in the hands of the world [and] to build sustainable libraries and support their custodians and advocates-librarians.

Bibliothèques Sans FrontièresDos años después, con esta misma filosofía, poner la información en manos de la gente y ayudar a construir y mantener bibliotecas sostenibles, el historiador Patrick Weil tomo la iniciativa y puso en marcha en Francia Bibliothèques Sans Frontières.

Se trata en realidad de una red internacional de asociaciones bibliotecarias y profesionales individuales que trabajan en países conflictivos y con colectivos vulnerables como los refugiados. Recuerda esa bibliotecaria británica de la Jungla de Calais o aquellos amantes de los libros de Darayya, en Siria, que se jugaban la vida por ellos. Entretanto, los gobernantes de un país rico como España, con más de cuarenta y seis millones de habitantes, adalid del humanismo cristiano según algunos, ni siquiera cumple el compromiso al que llegó con la UE: recibir a dieciséis mil doscientos treinta y un refugiados.

LWB o BSF aportan infraestructuras, contenidos y personas que ejercen de animadoras, formadoras o colaboradoras de pequeños colectivos locales implicados en el desarrollo de su comunidad. Catalizan proyectos que de otro modo tendrían muchas dificultades o, sencillamente, no saldrían adelante. Si quieres colaborar de alguna manera en las actividades de estas asociaciones, puedes hacerlo aquí o aquí.Bibliotecas sin fronteras

En España, la Biblioteca de la Universidad Complutense lleva tiempo trabajando en proyectos de este tipo. Puedes ver al respecto los posts de Javier Gimeno en, Biblioteca y Sociedad, uno de sus blogs. Hace años pusieron en marcha las BRISAL (Brigadas Internacionalistas Solidarias para las Bibliotecas y Archivos de América Latina). Si quieres tratarlo con él puedes escribirle a jvrgimeno@gmail.com.

¿Podría la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza implicarse en algo así?

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

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