Biblioideas: El olor de los libros

(Chema Pérez. BUZ)

No hay necesidad de ponerse sentimentales, pero los libros huelen. Y huelen a libro. Es cuestión de química.

Ese olor característico viene dado, esencialmente, por los productos y procesos que intervienen en la fabricación del libro (que han ido modificándose con el paso del tiempo), pero también dejan su impronta la historia individual de cada ejemplar o los ambientes y manos por los que ha pasado.

No huele igual un libro impreso en el siglo XVIII que un libro publicado hoy; tampoco huele igual, pongamos por caso, un diario que una guía telefónica. El libro de recetas de Simone Ortega tampoco olerá igual al comprarlo que tras veinte años en los estantes de una cocina. Y esos pétalos adolescentes que metiste hace años en un libro también harán que éste huela de otra manera.

Como podéis ver en la imagen de al lado, elaborada por Andy Brunning para su blog Compound Interest, el proceso es simple: los microorganismos van descomponiendo la celulosa del papel y éste se va volviendo más ácido. Es entonces cuando las moléculas de lignina se rompen, se volatilizan y llegan hasta nuestra nariz desprendiendo un ligero olor a vainilla (de hecho, la vainilla sintética o vainillina utilizada en la alimentación procede de la lignina y es un subproducto de la industria papelera). Un estudio aparecido en 2009 en la revista Analytical Chemistry llegó a identificar una quincena de moléculas volátiles que, dicho sea de paso, podrían ser indicadores útiles para cuantificar la degradación de los libros.

En 2009, Nero Tarlev, un creativo de la empresa DuroSport Electronics, “creó” la línea de aerosoles Smell of Books (fragancia de libros), una iniciativa para poder “disfrutar de la lectura de libros electrónicos sin renunciar a ese olor que tanto amas” y “mejorar la interacción hombre-máquina”. Además de para rociar los aparatos de lectura, también podía usarse como ambientador o perfume personal. Se presentaba en cinco aromas: New Book Smell, Musty Classic, Eau You Have Cats, Scent of Sensibility y Crunchy Bacon Scent. Se recibieron abundantes peticiones de compra, pero la empresa no los comercializó alegando problemas con los proveedores chinos de sus latas.

En realidad, sólo se trataba de una broma, aunque eso no impidió que DuroSport Electronics recibiera inmediatamente una amenazante carta de The Author Guild, una gestora de derechos intelectuales, exigiendo la retirada del producto por “representar una amenaza significativa para el desarrollo de los derechos de aroma que tendrá un impacto negativo en los derechos de nuestros miembros” y porque “la preservación de estos derechos olfativos es esencial en la exploración por parte de los autores de nuevos mercados y canales de distribución”. Y es que el “marketing olfativo” no es algo nuevo, sino una disciplina con años de existencia. En fin, llegados a este punto, no sabemos si resulta más absurdo el producto o los argumentos utilizados por esa sociedad gestora.

De todos modos, si te gusta este olor, existe un perfume llamado Paper Passion, “for booklovers”, diseñado por el perfumista Geza Schoen y Gerhard Steidl, de Steidl Verlag. Viene avalado por la revista de diseño Wallpaper y por el diseñador Karl Lagerfeld, para quien “el olor de un libro recién impreso es el mejor olor del mundo”. Como no podía ser de otra manera, su estuche tiene forma de libro.

También Paco Pons, conocido librero zaragozano, amador de libros, hijo y padre de libreros, escribió en el número 25 de la revista Hibris, unas Divagaciones acerca del olor de los libros. Lamentablemente, la revista, al borde de su desaparición, no está disponible en Internet, pero sí en el catálogo de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, a la que se le puede solicitar una copia del artículo.

Biblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

5 pensamientos en “Biblioideas: El olor de los libros

    1. JOSE MANUEL UBE GONZALEZ

      Muchas gracias, Chema, por tu comentario y completar la información de tu entrada.

      Subcomisión de Comunicación 2.0 de la BUZ.

      Responder
  1. Pingback: Biblioideas: Cinco años | TiraBUZón - Blog de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza

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