Biblioideas : Shakespeare and Company

Fachada de Shakespeare and Company

Sé hospitalario con los extraños, quizá sean ángeles disfrazados.
W.B. Yeats

En todo este tiempo no hemos hablado de librerías. Ahora lo vamos a hacer, pero es que ésta no es una librería al uso. Vende y compra libros, sí, pero eso es sólo una pequeña parte.

En 1919, una mujer estadounidense, Sylvia Beach, hizo realidad su sueño y abrió una librería inglesa en París. La llamó Shakespeare & Company. Dos años después la trasladó al 12 de la rue de L’Odéon, frente a otra librería, La Maison des amis des livres, de su compañera Adrienne Monnier, la primera mujer que, en 1915, abrió una librería en Francia.

Ambas librerías se convirtieron en centros de múltiples actividades más allá de vender y prestar libros (sí, también los prestaban). Por una pasaban a menudo Gide, Valery, Michaux o Nabokov; por la de enfrente Joyce, T. S. Eliot, Ezra Pound, Scott Fitzgerald, Hemingway o Gertrude Stein. Entre otras cosas a leer libros prohibidos en el mundo libre de habla inglesa como El amante de Lady Chatterley o Ulises. Precisamente Sylvia Beach fue en 1922 la primera editora de la obra de Joyce (y Adrienne Monnier su primera traductora al francés).

Portada ed. 1956 Shakespeare & CompanyParece que en 1941, durante la ocupación nazi de París, Sylvia Beach se negó a vender un ejemplar de Finnegans Wake a un oficial alemán. Le costó el internamiento en el campo de Vittel y el cierre de Shakespeare and Company. En cualquier caso, los bárbaros nunca habrían tolerado su currículum. La librería no volvería a abrir y su dueña moriría en 1962, en la misma rue de l’Odéon.

Antes, en 1956, Sylvia Beach publicó un libro de memorias que tituló Shakespeare and Company. Se tradujo al español y se editó en Barcelona en 1984. Ariel lo volvió a publicar en 2008 pero hoy, por esos extraños designios de la mercadotecnia, parece estar descatalogado. Gracias al legado de Ana María Navales, tienes un ejemplar de aquella edición de 1984 en la Biblioteca de Humanidades María Moliner de la Universidad de Zaragoza.

En 1948, un joven norteamericano llamado George Whitman se instaló en París. Tres años después abría una librería, Le Mistral, animado por su amigo Lawrence Ferlinghetti, que abriría a su vez la mítica librería City Lights en San Francisco en 1953.

En 1963, tras la muerte de Sylvia Beach, Whitman compró el fondo de la antigua Shakespeare and Company, rebautizó la librería y se mudó al 37 de la rue de la Bûcherie, en la orilla izquierda del Sena, frente a Notre Dame, un edificio por el que ha recibido en estos años ofertas millonarias que jamás aceptó.

Esta es la Shakespeare and Company que puedes visitar hoy si te acercas por París. En su entrada verás las palabras de Yeats con las que comienza esta biblioidea y una máxima que guió a George hasta su muerte un 14 de diciembre de 2011: “da lo que puedas, toma sólo lo que necesites”. El País le dedicó una necrológica y Claire Kelley una emotiva despedida.

Con esta filosofía y una docena de camas creó en la librería la figura del Tumbleweed (“rodadora”, esa planta de las películas del oeste movida por el viento). Pretendía acoger a escritores que vivieran temporalmente en la librería a condición de mantener su habitáculo con dignidad, ayudar un par de horas en los trabajos de la librería y escribir brevemente su autobiografía. A finales de 2012 la librería disponía de casi 40.000 de estas biografías. En alguna ocasión, Mr. Whitman necesitó recurrir a esos archivos para responder a alguna denuncia, demostrando que aquello no era una pensión de hippies, sino un hogar de tránsito de jóvenes escritores. En los años 60 también sirvió de refugio para más de un activista.

Si te atrae la idea de instalarte un tiempo en la librería, escribe a news@shakespeareandcompany.com indicando como asunto “Tumbleweed”.Librería Shakespeare & Company. Cita de W.B. Yeats

Como su predecesora Sylvia Beach, George siempre entendió la librería como un centro de reunión y la llenó de actividades. Por allí ha pasado media generación beat (Kerouak, Ginsberg, Borroughs, Gregory Corso) y gentes como Cortázar, Anaïs Nin, Sartre, André Breton y un largo etcétera han sido habituales. La librería también mantiene un blog. Y, desde el año 2000, edita un periódico, Kilometer Zero. Piérdete por su página web y disfruta.

Aquí puedes ver a los artífices actuales de este “país de las maravillas” (así llamó Henry Miller a la librería), encabezados por su actual propietaria, la hija de George, Sylvia Beach Whitman (otro homenaje). Y aquí tienes una galería de fotos de la librería.

Sobre la librería se ha escrito mucho. Si quieres saber más de esta aventura, no tendrás problemas para encontrar cosas en Internet. Más recientemente, Jeremy Mercer, uno de aquellos tumbleweeds, publicó La librería más famosa del mundo. El Mundo publicó una reseña.

Hay pocas personas a las que admire más que a George […] Sigue creyendo con la esperanza y el optimismo de un crío que puede cambiar el mundo y a la gente que acoge en su tienda. En una época en la que es tan tentador caer en el cinismo, basta con esa actitud para contemplarlo como a un héroe.

Jeremy Mercer

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

5 pensamientos en “Biblioideas : Shakespeare and Company

  1. Irene Aguilá Solana

    No se equivocó Henry Miller al denominar al establecimiento “País de las maravillas”. Ciertamente, este lugar, hecho de paredes de libros que animan a perderse y de habitáculos que invitan a quedarse, transforma al extranjero en foráneo y al residente en viajero.

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    1. LUIS MARIANO BLANCO DOMINGO

      Gracias Irene por tu comentario. Indudablemente las fronteras se diluyen con más facilidad gracias a los libros

      Responder
  2. Pingback: Biblioideas : Alojarse en librerías | TiraBUZón - Blog de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza

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