Biblioideas : Una librería en Ginebra

De acuerdo con los planes del albatros lo importante es seguir planeando
Germán Vargas

En las biblioideas solemos hablar de cosas y actividades que pueden hacerse con libros y similares, más allá de editarlos, leerlos o venderlos. Es por eso que no hemos dedicado biblioideas a editoriales ni a librerías concretas, tampoco a reseñar libros. Bueno… casi no.

Es que hay librerías, con determinadas trayectorias y personas detrás, que hacen más cosas que vender libros; y hay libros que se escribieron para algo más que venderse mucho o disfrutar de una lectura entretenida. Trascienden esas actividades, representan algo más. Así que sí: ahí están Shakespeare & Company o Steal this Book para desmentirnos y confirmar la regla que, ahora mismo, volvemos a pasar por alto.

Rodrigo Díaz PinoEn 1989 llegó a Ginebra un peruano sin papeles: Rodrigo Díaz Pino. Acababa de estudiar cuatro años de Medicina en la Siberia de una Unión Soviética en extinción, no podía seguir en ella y no quería volver a un Perú que empezaba a ser abandonado masivamente. En menos de una década tres millones de personas, un 14% de su población, dejó el país para buscar una vida mejor o, simplemente, una vida que vivir.

Pero esa aporofobia que se extiende por Europa también estaba presente en Suiza, país en el que nunca ha sido fácil para una persona extranjera obtener la residencia. Mejor dicho, para una persona extranjera… y pobre (ahora se dice sin recursos; la palabra pobre, ni nombrarla). Todo es diferente cuando se trata de magnates financieros, evasores fiscales o traficantes de diverso pelaje. Con esa clase de «inmigración» puede mostrarse muy acogedora.

No obstante, en los años setenta, recalaron en Suiza, como en otros países europeos, refugiados provenientes de las dictaduras sudamericanas. Unos refugiados chilenos que huían del golpe de Pinochet abrieron en Ginebra una agencia de viajes y la llamaron Albatros. Sus ingresos no daban para muchas alegrías y decidieron arreglarlo creando una librería (?). Es cierto que hace cuarenta años todo era diferente pero, visto desde hoy, esa solución parecería que, lejos de diversificar riesgos, los multiplicaba. Como así fue.

Rodrigo, como cualquier inmigrante, comenzó trabajando en lo que pudo; entre otras cosas en una empresa de limpieza que limpiaba la librería Albatros. En 1993, tras matricularse en la universidad y conseguir sus papeles, le contrataron en la librería y en 1996, con un préstamo de la Banca Alternativa Svizzera, se la compró a sus antiguos propietarios y puso en marcha su sueño: abrir una librería de libros en español… en Ginebra. A la vez, seguía trabajando como acomodador en el Victoria Hall, «que es lo que me da dinero para mantener la Albatros», decía entonces.

Hoy, no sin dificultades, la librería Albatros es una librería en el corazón de Ginebra especializada en literatura contemporánea en español, un lugar de encuentro en Europa para los escritores de América Latina (residentes muchos de ellos en países europeos) y una referencia en la vida cultural ginebrina, con múltiples actividades (debates, encuentros, música, literatura…) repartidas a lo largo de todo el año. Desde 2007 tiene además su propia editorial, con una treintena de libros publicados. En algunos casos los traduce al francés y publica ediciones bilingües. Desde hace más de veinte años colabora además en un proyecto de bibliotecas para niños en Tarma, Perú. Es bastante más que una librería, alguien dijo que era «la cuenta suiza de nuestras letras»; por eso la traemos aquí.

Por allí han pasado Roberto Bolaño, Jorge Eduardo Benavides, Santiago Roncagliolo, Juan Carlos Méndez Guédez, Héctor Abad Faciolince, Luis Sepúlveda, Andrés Neuman, Fernando Iwasaki, Juanjo Armas Marcelo, Marta Sanz, la nativa zaragozana Cristina Fallarás y un largo etcétera.

Precisamente, Armas Marcelo dedicó varias entradas en su blog a la librería Albatros y su propietario: El héroe de la Albatros e Historia de una librería.

Cuando vayas a Ginebra a depositar tu dinero negro en alguno de sus bancos, aprovecha el viaje y déjate caer por Albatros, en el número 6 de la Rue Charles Humbert, al lado de la universidad, y conoce a Rodrigo Díaz. Mientras tanto, puedes entrar en su cuenta de Facebook o ver este vídeo de doce minutos en el que reconocerás su humildad.

Rodrigo vive con una mujer suiza y tiene tres hijos suizos: una muestra viva de integración, de cómo la hospitalidad puede dar salidas a la vida de una persona y de cómo ésta puede enriquecer a su comunidad de acogida.

Los que hablan ya casi no nos hablan de ello, pero sigue habiendo gente buscando refugio y lanzándose al mar. No lo olvides. Forges nunca lo hizo.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

2 pensamientos en “Biblioideas : Una librería en Ginebra

  1. Ana Romero Huerta

    Cuando vaya a depositar mi black money a Ginebra me acercaré a Albatros y le contaré a Rodrigo cómo me enteré de su historia.
    (Y además, Forges…)
    Gracias Chema.

    Responder
    1. admin

      ¡Gracias, Ana! Cuando vayas a Ginebra nos lo cuentas (no lo del black money, sino lo de tu visita a la librería Albatros 😉

      Equipo de Comunicación y Marketing de la BUZ

      Responder

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