Archivo de la categoría: Biblioideas

Biblioideas incluye una serie de artículos de nuestro compañero Chema Pérez dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

Biblioideas: El Pedroso, una nueva Villa del Libro

IOBA lo largo de estos cuatro años, hemos dedicado nueve de las cuarenta y ocho biblioideas (ésta es la décima) a hablar de ciudades libreras, esas pequeñas localidades que buscan en el mundo de la cultura propiciar su desarrollo o, sencillamente, evitar su desaparición.  En estos casos, en lugar de tirar cabras desde un campanario o «deconstruir» eccehomos, prefieren destacar en el mapa por los libros y mantener una infraestructura cultural en torno a ellos atractiva para sus visitantes. De España vimos en su momento dos: Urueña y Bellprat. Sólo Urueña pertenece a la International Organisation of Book Towns. Bellprat, que sepamos, no ha solicitado su ingreso.

Recientemente se ha sumado una más: El Pedroso, un municipio de poco más de dos mil habitantes en la Sierra Norte de Sevilla. Éste sí solicitó formar parte de la I.O.B. y es posible que en estos momentos ya pertenezca oficialmente a ella.

El Pedroso

Todo empezó con “La Fundición”, Asociación Cultural para el Desarrollo de El Pedroso, «una iniciativa sin ánimo de lucro, e independiente de partidos, instituciones o empresas, creada para propiciar desde la cultura, el desarrollo y la promoción de El Pedroso».

Desde 2012 fue elaborando un Plan Estratégico para el Desarrollo de El Pedroso desde la Cultura. Con él se pretendía conseguir para el municipio la denominación internacional de Villa del Libro y crear un proyecto expositivo en torno al libro cuyos primeros resultados ya se pueden visitar en el Centro de Cultura Escuelas Nuevas de la localidad. Sigue leyendo

Las biblioideas arquitectónicas de Marta Minujín

Marta Minujin

Marta Inés Minujín es una artista argentina que acababa de cumplir 23 años en marzo de 1976, cuando los militares empezaron a llenar de cadáveres su país.

En 1983, acabado el terror, Marta instaló en medio de la Avenida 9 de Julio (una de las principales arterias de Buenos Aires, la más ancha del mundo dicen) una estructura metálica, reproducción del Partenón griego, y la llenó de todos aquellos libros que habían sido prohibidos, quemados o enterrados durante la dictadura. Bueno, de todos no; utilizó exactamente 30.000, tantos como personas desaparecidas en esos ocho años fatales. Pasadas tres semanas, la gente pudo desmontar la obra y llevarse los libros a su casa. Lo llamó el Partenón de libros. En este vídeo, la autora reflexiona sobre aquella experiencia.

Partenón de libros (Marta Minujín)

Nuestro país no destaca precisamente por su capacidad para asumir el pasado y restaurar la memoria de sus vencidos aunque, si un día quisiéramos hacer algo así a cuenta de los libros prohibidos durante cuarenta años de dictadura, no tendríamos suficiente con toda la Acrópolis. Conviene recordar que, en sus peores años, y si no pertenecías a sus élites, tu biblioteca podía llevarte directamente a la muerte o, como mínimo, a la cárcel. Y, hasta bien entrados los años setenta, vender determinados libros era una actividad de riesgo.

Que se lo pregunten si no a todas esas librerías que sufrieron el cierre gubernativo o, como la zaragozana Pórtico, la explosión de bombas en sus locales. Pepe Alcrudo y quienes trabajaron en ella se la jugaron trayendo a su trastienda los libros que el dictador no nos permitía leer. Y eran muchos: autores, colecciones y editoriales enteras. Leerlos suponía vulnerar la ley. Censores como Cela, Torrente Ballester, Luis Rosales, Fernando Tovar, Dionisio Ridruejo o el periodista Emilio Romero eran los encargados de la tarea. Curiosamente, el propio Cela, en 1951, tuvo que publicar La colmena en Buenos Aires, años antes de que Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo, la autorizara en 1963.

Torre de Babel (Marta Minujín)

Pero estábamos con Marta Minujín. Mucho tiempo después de aquel Partenón, en 2011, volvió a sorprendernos con una obra similar, esta vez en la plaza de San Martín de Buenos Aires. Con la idea de «unificar todas las razas a través del libro y recordar la mitológica Torre de Babel, de hace más de 4.000 años» y con la sombra de Borges al fondo, creó la Torre de Babel, una estructura en espiral de seis plantas y 28 metros de altura. La construyó dentro de los actos que celebraron la designación de la ciudad como Capital Mundial del Libro 2011 por la Unesco. Utilizó la misma cantidad de libros que en el Partenón, 30.000, pero en este caso fueron donados por asociaciones civiles de más de cincuenta países (entre ellas el Gobierno Vasco a través del donostiarra Instituto Etxepare) y por lectores anónimos. Sigue leyendo

Biblioideas: Libros en el desierto

Bubisher en el desiertoEn varias de las últimas biblioideas (las de enero, marzo y mayo) se han colado los refugiados. Las leíamos sin caer en la cuenta de que nosotros también  tenemos nuestros propios refugiados. Es más, hubo un tiempo que tenían el mismo DNI que tú, el mismo libro de familia, la misma documentación. Eran, en términos legales, tan españoles como tú. Lo recordó el propio Tribunal Supremo en su sentencia 1026/1998.

Dice la Constitución Española (art. 11.2) que ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad, pero hoy, desde 1976, más 200.000 saharauis se encuentran realmente en esa situación: como extranjeros en su propia tierra o exiliados en los campos de Tinduf, por no hablar de la diáspora en otros países o de los que pueblan las cárceles marroquíes.

Pero, en fin, aquí hablamos de cosas que se pueden hacer con libros, no es lugar para analizar qué ha ocurrido en estos cuarenta años o cómo están las cosas ahora. Puedes ver para ello la página de la Delegación para España del Frente Polisario, fundado en 1973 para conseguir la independencia del Sahara Occidental. En esta página de Um Draiga, la Asociación de Amigos del Pueblo Saharahui en Aragón, puedes hacerte una idea de la situación, también en la del Observatorio Aragonés para el Sahara Occidental. En ésta de Médicos del Mundo tienes información específica sobre la situación en los campamentos. Precisamente, el pasado abril una delegación del Ayuntamiento de Zaragoza los visitó.

Biblioteca

A pesar de todo la vida se abre paso y, en medio de las dificultades y de la cada vez más escasa ayuda internacional, los saharauis viven el día a día en unos campamentos que se llaman como las ciudades que tuvieron que abandonar (El Aaiún, Auserd, Smara, Dajla y Bojador). En 2008 surgió el Proyecto Bubisher (el bubisher es el pájaro de la buena suerte en la tradición saharaui), un proyecto destinado a crear una red de bibliotecas y bibliobuses en los campamentos. Editan un boletín mensual y colaboran con las escuelas locales. Sigue leyendo

Biblioideas : Susan Blackwell

Su Blackwell : StudioEn algunas biblioideas ya hemos hablado de libros “alterados”. También de artistas que utilizan libros en sus obras. Unos, como Matej Kren o Alicia Martín, para dar forma a instalaciones; otros, como Mike Stilkey o Jodi Harvey-Brown, para convertir en arte lo que un día fue un libro. Como quien creó aquellas pequeñas joyas escocesas que, a día de hoy, aún permanece en el anonimato.

Para los primeros el libro sólo es un paralelepípedo, una pieza; para los segundos un objeto fuente de inspiración. Con todos ellos el libro pierde su función tradicional como portador de contenidos negro sobre blanco para convertirse en objeto de una intervención artística. Una intervención sobre el continente, no sobre el contenido; no crean “libros de artista” sino que, tomando el libro como base material de su trabajo (o de una parte de él) el resultado final es otro objeto distinto de él, un objeto artístico, una obra de arte.

Susan Blackwell es una artista británica, homónima de una actriz y escritora estadounidense, que ha expuesto sus exquisitas esculturas por todo el mundo. Actualmente vive en Londres:

Nací en Sheffield en 1975. Mi madre era una enfermera, mi padre un técnico de gas. Pasé mucho tiempo jugando en el bosque cerca de mi casa, en mi propio mundo imaginario. Le di nombres a los árboles, y creía que me iban a proteger.

Su Blackwell : Chica en el bosque

Su Blackwell se caracteriza por utilizar libros en la mayor parte de sus obras:

Siempre he leído el libro primero, al menos una o dos veces, y luego empiezo a crear la obra, eliminando, añadiendo detalles. El detalle es lo que lo reúne todo, el elemento mágico.

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Biblioideas : Una biblioteca de libros no prestados

CuencaEl hombre moderno, apurado, sin tiempo, preso de la necesidad, no comprende que algo pueda ser no útil, ni que lo útil pueda ser un peso inútil, agobiante. Si no se comprende la utilidad de lo inútil, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte. Y un país en donde no se comprende el arte es un país de esclavos o de robots, un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio.
Eugene Ionesco, 1961

No hay libro tan malo —dijo el bachiller—, que no tenga algo bueno.
Don Quijote

Aunque el préstamo es una de las principales funciones de la mayoría de las bibliotecas, a veces hay recursos (libros, pero también revistas u otros materiales) que no consiguen traspasar esa barrera que separa el libro del usuario.

Si acudimos al Principio de Pareto, con todos los matices que se quieran, en una biblioteca se satisfarían el 80% de los préstamos con el 20% de la colección. Es decir, el 80% restante sólo proporcionaría un 20% de los préstamos. Se trate de una pequeña biblioteca local o de una gran biblioteca universitaria, con toda probabilidad, más de la mitad de sus fondos no se han prestado nunca.

Nadie se ha interesado por ellos porque realmente no eran interesantes, porque un bibliotecario puntilloso pensó que no tenían ningún interés, porque nadie les hizo nunca la menor campaña de marketing, porque errores en la catalogación o colocación los han dejado virtualmente desaparecidos, porque a nadie se le ocurrió buscarlo donde estaba… O porque el miedo hizo que quedara escondido para siempre.

En la biblioteca de la Escuela de Magisterio de Pamplona apareció en 1989 un libro tras un falso fondo disimulado en una pared de la sala de lectura de la biblioteca, tras una estantería de obra. Se trataba de algo tan “peligroso” como una edición de 1931 de La Doctrina educativa de J. J. Rousseau, de Francisque Vial. El libro estaba envuelto en papel de estraza con una lacónica nota (obviamente, anónima) en su interior: “este libro ha sido escondido para salvarlo de la quema”. Entonces supimos algunos (otros lo habían sabido siempre) que, efectivamente, en los primeros días del golpe de estado de 1936, el patio interior del edificio (ocupado entonces por un instituto de segunda enseñanza y hoy por el Instituto Navarro de Administración Pública) se utilizó para quemar libros. A lo que íbamos: por otros motivos, pero ese libro tampoco se prestó en más de 50 años. Sigue leyendo

Biblioideas : Alojarse en librerías

The Open Book (fachada)

Ahora que llega el buen tiempo y, quien pueda, estará buscando algún lugar adonde escapar, tal vez le apetezca un alojamiento distinto. ¿Qué tal una librería?

Hace tiempo, en la bibliodea de junio del año pasado, hablábamos de Shakespeare & Company, la librería parisina, y de su peculiar programa de estancias, cumpliendo algunas condiciones, para tumbleweeds.

En octubre de 2014, un turista despistado se quedó encerrado en la librería de la cadena Waterstones (más de cien establecimientos en el Reino Unido) en Trafalgar Square. Hizo sonar la alarma, habló con un guardia de seguridad y con la propia policía, pero nadie lo sacaba de ahí. Pidió ayuda en las redes sociales y su mensaje se extendió como la pólvora. Incluso The Guardian recogió la noticia.

Siguiendo ese principio tan propio de la especie humana (somos gregarios) y de las redes sociales, “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente”, Waterstones comenzó a recibir solicitudes de gente que quería quedarse “encerrada” en alguna de sus librerías y aprovechó su oportunidad: seleccionó a diez personas para que pasaran una noche en esa misma librería. Usaron para ello la plataforma Airbnb, que permite alojarse en casas de particulares de todo el mundo. Ocurrió el 24 de octubre de 2014.

De todos modos, ninguno de estos casos se puede considerar un alojamiento vacacional. El primero se parece más a una residencia para escritores en ciernes o en formación y el segundo huele a campaña publicitaria. Ikea acababa de hacer algo parecido en Australia utilizando esa misma plataforma. Sigue leyendo

Biblioideas: Los Libros de la Jungla

Bibliotecas de refugiadosHace un par de biblioideas, exactamente en la correspondiente a enero, salían a relucir los refugiados. Un tema de triste actualidad. Triste porque vemos negro sobre blanco como el occidente “civilizado” incumple sus propias reglas y permite que su “humanismo cristiano” se vaya por el desagüe.

Así que volvemos a hablar de emigrantes y refugiados. Esta vez de “la Jungla de Calais”, el nombre que recibe el grupo de asentamientos de Calais, Coquelles y Sangatte, que fueron apareciendo desde el año 2000 (especialmente a partir de 2002, tras el cierre del centro de internamiento de Sangatte, y con la crisis de refugiados de 2010) en las inmediaciones del Eurotúnel y la zona portuaria de Calais, con miles de personas a la espera de una oportunidad para pasar a Gran Bretaña. Los campos se han desmantelado varias veces, pero vuelven a surgir. Aunque el lugar dispone de mezquitas, comercios, una escuela, varias iglesias o una emisora de radio, los medios de comunicación sólo han hablado de él con motivo de algún tumulto o de las sucesivas intervenciones de policías y bomberos. Pero si ¡hasta han realizado una representación de Hamlet! Sigue leyendo

Biblioideas: Lacuna

LacunaLas bibliotecas albergan libros, pero rara vez están construidas con ellos.

Aunque por poco tiempo (el 6 y 7 de junio de 2015, en el Bay Area Book Festival celebrado en Berkeley, California) esa biblioteca existió. Tan breve fue su existencia que alguien se refirió a ella como «un bloque de hielo frente a la luz del sol».

Todo empezó con una oferta de Brewster Kahle, director de Internet Archive, a Cherilyn Parsons, fundadora y directora del festival: podía donar 200.000 libros para que fueran regalados entre los asistentes. Internet Archive recibe miles y miles de libros para digitalizar, muchos de ellos duplicados. 50.000 de aquellos libros se destinaron al proyecto Lacuna, «un espacio público construido a partir de libros que ofrece esos mismos libros gratuitamente a la comunidad». A pesar de todo, las fechas del festival se acercaban y faltaba dinero para culminar el proyecto. Lo consiguieron acudiendo a Kickstarter, una plataforma de crowdfounding. Sin embargo, algunas cosas no pudieron realizarse conforme al plan original. Sigue leyendo

Biblioideas: Darayya, Siria

Darayya o Daraya (no confundir con otra Daraya del Líbano) es un suburbio de Damasco especialmente castigado por la actual situación de Siria.Mapa de Daraya (Siria)

El comienzo de los combates hizo que, una de las ciudades que habían abanderado la “primavera árabe” en el país, recibiera por una parte el escarmiento del ejército sirio y, por otra, “la ira de Alá” de manos del actual DAESH (al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham, Estado Islámico de Irak y el Levante). Además, está cerca el aeropuerto militar de Mezze, un lugar estratégico. Algunos medios la han llamado la Stalingrado de Siria.

Protesta de las floresLos bombardeos sobre la ciudad (en YouTube puedes ver escalofriantes ejemplos) provocaron la huida de la mayoría de sus habitantes. Posiblemente algunos de ellos estén a estas alturas bajo las aguas del Mare Nostrum o intentando sortear nuestras alambradas.

En ese marco de dolor y devastación habrá quien piense que preocuparse por la lectura, los libros, su protección o el acceso a ellos es una frivolidad. Sin embargo, un grupo de estudiantes obligados a abandonar los estudios por culpa del conflicto no pensaron lo mismo y, con el apoyo de una organización local, decidieron poner en marcha a comienzos de 2014, casi en secreto, una biblioteca “pública” en una ciudad devastada donde, por otra parte, antes de la crisis siria no había ninguna. Hasta el pasado noviembre habían conseguido reunir más de 11.000 volúmenes, entre ellos el Quijote o Cien años de soledad, y crear un espacio de paz entre el napalm y los escombros. Lo supimos por esta reseña de la Agencia EFE. Sigue leyendo

Biblioideas: Jodi Harvey-Brown

Jodi Harvey-Brown. Foto autoraJodi Harvey-Brown es una artista de Pennsylvania especializada en utilizar libros para realizar pequeñas esculturas.

Hemos visto cosas similares en biblioideas anteriores. Por ejemplo, la de mayo de 2014, Una historia escocesa. Como aquellas obras anónimas, los trabajos de esta mujer (alguien los ha llamado esculturas literarias) también podrían asimilarse a los libros pop-up, esos libros, generalmente orientados al público infantil, con figuras tridimensionales y móviles; o a los libros alterados de los que hablamos hace tiempo en otra biblioidea. En cualquier caso, como aquellas anónimas joyas escocesas, Jodi Harvey-Brown va más allá:

“Los libros te llevan a un nuevo mundo, mientras que el arte te permite verlo […] Lo que vemos en nuestra imaginación a medida que leemos debería hacerse visible para que el mundo lo vea. Mis libros esculturas son mi forma de hacer que las historias cobren vida”.

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