Biblioreseñas: Albert Camus: Carnets I y II

Albert Camus

“Biblioreseñas : No leas mañana lo que puedes leer hoy”

(Por Laura Bordonaba Plou, Biblioteca de Humanidades María Moliner, U.Z.)

ALBERT CAMUS: CARNETS I Y II

Albert Camus es seguramente, uno de los últimos grandes humanistas. Enfrentarse a la lectura de sus diarios es emprender un viaje sin retorno, es amar a Camus, es escuchar esa voz interna, esa llama que vive en el corazón de los seres humanos y que necesita de palabras que la alumbren para que crezca y no tenga miedo. Elijo precisamente estos “carnets” o diarios porque creo que se le han dedicado menos palabras que a otras obras suyas. Y porque el espíritu “camusiano” está muy presente, tanto en estilo como en pensamiento.

Camus los escribió durante los años comprendidos entre 1935 y 1959, un amplio período de su vida que nos deja ver su evolución vital. Es una obra parcial, fragmentaria, y hasta algo oblicua. Su lectura no es fácil, no estamos ante un diario al uso, sino ante las digresiones y anotaciones, a veces perezosas, de su pensamiento y de su vida. El fruto y el regalo del esfuerzo de su lectura arrojan momentos de verdadero humanismo al nivel de su altura intelectual.

Creo que una de las mejores maneras de ilustrar todo esto es precisamente reproducir algunas de las citas y fragmentos de los carnets. Veréis cómo contextualizándolo en el momento actual, Camus sale ileso en cuanto a la vigencia de su pensamiento. Camus fue y va a ser siempre. Así pues, obra fundamental, llena de luz (de hecho de lo más luminoso de la creación existencialista).

Albert Camus: Carnets

A partir de 1935, Albert Camus (1913-1960) llevó un irregular diario de trabajo en el que tenían cabida apuntes de muy diversa índole: proyectos de novelas y piezas teatrales, reflexiones filosóficas y morales, notas de viajes y de lectura, descripciones de paisajes, citas literarias, conversaciones escuchadas en la calle, esbozos de diálogos dramáticos, esquemas argumentales, etc.

Respetando la secuencia cronológica, el primer volumen reproduce las anotaciones entre 1935 y 1942, mientras el segundo tomo se extiende desde comienzos de 1942 hasta marzo de 1951. Los Carnets 1 y 2 de Camus son, como decíamos, seguramente menos conocidos que sus diarios de viaje, pero constituyen un tesoro de incalculable valor.

Albert Camus («francés de Argelia», como a él le gustaba definirse) resultó ser el polo opuesto a lo que Dominique Noguez definió irónicamente como «le grand écrivain» (el gran escritor). Camus fue, hasta el final de sus días, el hombre discreto, lleno de vitalismo y con una fe ciega en el hombre; mostró su distancia contra toda forma de radicalismo y preconizó una moral según la cual el hombre puede hacer frente a su propia condición.

Nos enfrentamos al diario vital de una persona, durante casi 25 años, lo que nos permite ver la evolución, el cambio de tono, de la naturaleza de estas páginas. Las anotaciones no son diarias, no siguen una cronología más o menos regular, son caóticas, sin dar lugar a la “confesión” clara (a pesar de ser un gran amante de los diarios personales, como Delacroix o Tolstoi) Son más bien anotaciones objetivas, apuntes de sus viajes. (Primeros años: Argelia. Marzo-mayo de 1946: Estados Unidos. 1949: América del Sur).

En sus últimos años logra encontrar una síntesis entre lo personal y lo impersonal, cuando, al referirse a la necesidad de hallar “una soledad aceptada y pródiga, inclinada únicamente ante el ser del mundo, secretamente”, afirma que para quien pierde la memoria el diario puede ser una salvación, un instrumento de esta ascesis. (Carnet II, 353)

Si hay una idea que vertebra todos los cuadernos (9) que componen los carnets, es la idea de la felicidad. Una felicidad que parece angustiar a nuestro querido escritor: “La exigencia de la felicidad y su búsqueda paciente. No es necesario desterrar la melancolía, pero sí, en cambio, destruir en nosotros esa inclinación por lo difícil y lo fatal. Ser feliz con los amigos, estar en armonía con el mundo, y lograr la felicidad siguiendo un camino que conduce, sin embargo, a la muerte” (20 de octubre de 1937). Esta es, sin duda, una de las ideas fundamentales de su línea de pensamiento. Se repite a lo largo de sus Carnets II: “Lo bello, dice Nietzsche después de Stendhal, es una promesa de felicidad. Pero sí no es la felicidad misma, ¿qué puede prometer?” (II, 148) Camus habla de la felicidad que le lleva casi a las lágrimas durante su breve estancia en Grecia. Leemos que el sol, la luz, el aire límpido, la compañía del mar, le llevan a un estado de felicidad que “quisiera retener contra mí, estrechar esa alegría imposible de expresar, que sé que ha de desaparecer”. (Ahí otra de las ideas clave, esa felicidad destinada a desaparecer, que durante las etapas de curación del autor, cita como estado ideal al que hay que volver). Una felicidad ligada al ocio y a una cierta pobreza, que no miseria. (“El tiempo se compra, todo se compra. Ser rico es tener tiempo para ser feliz cuando se es digno de ello”. I, 507). Quizás todo esto relacionado a su vez con otra de las ideas reveladas brevemente: “Yo no creo en Dios, y no soy ateo”.

Otro de los temas importantes a lo largo de estas páginas es la dialéctica Francia-Argelia, así como el amor a los paisajes naturales. Se suceden los pensamientos acerca de la belleza imborrable de la naturaleza (el mar, las dunas), y cómo teme por su desaparición: “He vuelto a leer todos estos cuadernos, desde el primero. Lo que me ha saltado a la vista: los paisajes desaparecen poco a poco, el cáncer moderno me corroe a mí también” (II, 258).

Otra gran idea que recorre las páginas es la del suicidio. Camus parece tomar nota de la gente que alrededor de él decide quitarse la vida, y se suceden también pensamientos (o fantasías) acerca de un suicidio propio. Parece fascinado por los relatos que hacen dos amigos, Roger Martin du Gard, Régine Junier: “Suicidio de A. Trastornado porque le quería mucho, sin duda, pero también porque de pronto he comprendido que deseaba hacer lo mismo que él” (II, 342).

Camus teme al cinismo, como buen humanista. Confundido casi con una enfermedad del espíritu, le causa un enorme rechazo: “El cinismo, tentación común de todas las inteligencias”, y sin embargo, en un momento determinado afirma: “no cabe duda de que conviene a toda moral un poco de cinismo. ¿Dónde está el límite?” (II, 348).

¿Y la ironía hacia la muerte? Camus medita seriamente acerca de la muerte: “Algunas tardes cuya dulzura se prolonga. Nos ayuda a morir el saber que tardes como esta volverán a vivirse en la tierra después de nosotros” (II, 209). “La belleza, que ayuda a vivir, también ayuda a morir” (II, 315). “No hay verdad humana si no existe, finalmente, una aceptación de la muerte sin esperanza. Es la aceptación del límite, sin resignación ciega, mediante una tensión de todo el ser que coincide con el equilibrio”.

Camus se queja de que el mundo contemporáneo es un mundo que ha sustituido las pasiones individuales por las colectivas: “Único problema contemporáneo. ¿Podemos transformar el mundo sin creer en el poder absoluto de la razón? A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad”

En Carnets Camus nos dice lo siguiente: “Llegado el absurdo y cuando se trata de vivir consecuentemente, un hombre comprueba siempre que la conciencia es la cosa más difícil de mantener del mundo. Las circunstancias casi siempre se oponen a ello. Se trata de vivir la lucidez en un mundo donde la dispersión es regla”. Camus sólo puede ser leído así, con atención, con dolor, con abnegación. Es un idilio infinito que no te abandonará nunca, una voz interior que te devuelve un mundo nuevo, bello y errado, un mundo donde hay dolor y muerte, pero nuestro.

La obra en la BUZ:

Puedes solicitar en préstamo estas obras en nuestro catálogo de la biblioteca:

Carnets. Vol.1, Mayo 1935-febrero 1942 / Albert Camus

Carnets. v. 2, Enero 1942-marzo 1951 / Albert Camus

biblioresenas“Biblioreseñas : No leas mañana lo que puedes leer hoy”.
Nuestra compañera Laura Bordonaba realiza un viaje a los fondos literarios de la BUZ para atraernos a su lectura; si puede ser hoy, antes que mañana. Si te gusta su propuesta, te indicamos cómo localizar la obra en nuestro catálogo.

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