Día de la Biblioteca (24 de octubre)

(Imagen: Ubé)

Desde 1997 el 24 de octubre se celebra en toda España el Día de las Bibliotecas, tras la iniciativa que tuvo la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil perteneciente a la OEPLI (Organización Española para el Libro Infantil), sección española del IBBY (Organización Internacional para el Libro Juvenil, fundada en Zurich en 1953). Poco a poco se ha ido asentando esta celebración en nuestro país en todo tipo de bibliotecas (municipales, públicas, escolares, especializadas, universitarias…) y la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza desea sumarse a la misma. Es un día especial para recordar a la sociedad en general y a las autoridades en particular la inmensa labor social, cultural, formativa y de investigación que las bibliotecas realizan, y el muchas veces olvidado trabajo del personal bibliotecario que la hace posible.

En un momento tan duro de crisis económica como la actual, las bibliotecas están sufriendo los mayores recortes presupuestarios de su historia. Muchas de ellas cuentan para este próximo año con presupuesto cero para nuevas adquisiciones, otras ven como el personal eventual es despedido e incluso algunos ayuntamientos e instituciones cierran bibliotecas justo en el momento en el que su uso es más demandado.  Está demostrado que en estos últimos años de crisis las bibliotecas han visto como aumentan sus usuarios, pero frente a esta demanda, las instituciones han limitado cada vez más su capacidad de crecimiento o incluso la del simple mantenimiento.

La biblioteca universitaria no padece menos estas restricciones. Conocido es de todos las dificultades que muchas universidades están teniendo ante la reducción drástica de sus presupuestos. La biblioteca, en la universidad, es parte fundamental en su funcionamiento y desarrollo, tanto en el nivel formativo para sus alumnos, como para la investigación.

Toda crisis tiene, aunque no lo parezca, su parte positiva. Nos ha hecho reflexionar sobre si lo que estábamos haciendo con nuestros recursos era correcto o si debemos iniciar cambios tanto en nuestro funcionamiento habitual como en nuestra manera de pensar. Muchas bibliotecas han tomado iniciativas, forzadas por la crisis, que han generado más relevancia en su entorno, han logrado una mayor participación e implicación de sus usuarios por su biblioteca. Pero la imaginación también tiene sus límites y sus iniciativas pueden ser ahogadas si no hay un apoyo institucional y económico adecuado.

Pensamos negativamente ante el panorama económico inmediato, incluso pensamos que vamos a desaparecer si la mayoría de nuestros usuarios ya no visita la biblioteca porque todo (o casi todo) está disponible en la red. Sin embargo, y curiosamente como espacio físico, la biblioteca está cobrando un papel fundamental. Sólo tenemos que ver que en aquellos países en los que la biblioteca es una parte esencial de su vida comunitaria. Allí, con todos los medios virtuales y móviles de acceso a la información a su disposición, la biblioteca sigue siendo un referente cultural, y sobre todo, social. Se ha convertido en un punto de reunión física, de contacto real persona a persona, un lugar de comunicación y de interrelación. La información está a nuestra disposición, cada vez más digital que analógicamente, pero el contacto humano es necesario y real, y la biblioteca es un ágora vital para que se produzca. En la universidad, salvo las clases presenciales y, claro está, las cafeterías, no hay otro lugar mejor en el que los alumnos y profesores puedan reunirse y compartir sus experiencias (académicas o no) como pueda ser la biblioteca.

Esperamos que estas celebraciones sirvan precisamentepara eso, celebrar la existencia de la biblioteca y reconocer su valor en nuestra sociedad.

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