En silencio

silence, please by mortisha adams

En silencio

Ramón Abad Hiraldo, Director de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza

Recientemente llamó mi atención un artículo de Gustavo Martín Garzo, Coleccionar silencios, publicado en El País (domingo, 2 de agosto), en el que se hablaba del valor del silencio como tal, frente a la tendencia a confundir modernidad y popularidad con ruido creciente y constante.  Comenzaba el artículo con un ejemplo del mundo de las bibliotecas, el de una biblioteca pública de Helsinki que recientemente ha sido noticia por sus métodos innovadores para captar usuarios, entre ellos desterrar el silencio, permitiéndose en ella conductas y actividades no habituales en la mayoría de las bibliotecas.

Este debate no es nuevo. Enseguida recordé otro artículo “Silence, please”, de la escritora Sallie Tisdale, publicado en 1997 en la revista Harper´s Magazine. La autora se lamentaba del cambio de actitud en las bibliotecas, de las que había sido usuaria desde niña, sobre el valor del silencio, que se empezaba a identificar como un obstáculo para atraer a más público, especialmente al usuario de las nuevas tecnologías. Recordemos que en ese momento estaba emergiendo Internet, los videojuegos y los nuevos soportes electrónicos, como el CD-ROM, que auguraban cambios radicales en las bibliotecas, hasta entonces sustentadas en colecciones impresas. No eran menos activos muchos bibliotecarios, quienes veían como buena la ausencia de silencio e, incluso, ponían el cartel de “No silence, please” como forma de promoción de la biblioteca.

Es un debate largo y que, como puede verse, no ha perdido actualidad, por lo que trataré de huir de la opción tertuliana del “a favor” y “en contra” del silencio, que no lleva a nada. Además, el concepto de silencio no es igual en Helsinki que en España, donde la diversión está indisolublemente ligada al ruido excesivo en los espacios públicos y a horas intempestivas.

Sallie Tisdale nos habla de un pasado en el que el silencio era un aprendizaje y una condición de entrada en un mundo hecho para la concentración, la lectura y el estudio. Gustavo Martín Garzo se refiere a la ensoñación que se crea en los espacios de silencio, las bibliotecas, las iglesias, las salas de conciertos…

¿Es verdad que el silencio intimida? ¿El público no acude a una biblioteca porque debe guardar silencio? Las bibliotecas, todo hay que decirlo, han sido siempre sensibles a los variados públicos que las visitan y han sabido siempre crear espacios de tolerancia al ruido, sobre todo con el público infantil y juvenil o el estudiantil que necesita trabajar en grupo, así como algunas bibliotecas disponen incluso de salas convenientemente insonorizadas para tocar instrumentos musicales.

Los tiempos invierten las tendencias. Seguramente el silencio se está transformando en excepción más que en norma y ahora ya no es reclamado por las mayorías. Pero aún en minoría existe el derecho a que se reconozca su necesidad y a que se creen espacios para el silencio. Así lo ha hecho, por ejemplo, la nueva Biblioteca Pública de Seattle , ejemplo de arquitectura moderna y ecológica y de biblioteca pública pendiente de atender a las necesidades de una comunidad amplia y compleja.

Seattle Public Library – Silent room

También, en otros ámbitos, se habilitan espacios, como ha hecho la RENFE con los vagones de silencio, para refugio del acoso de los voceadores de intimidades y de los continuos sonidos irritantes de los móviles.

Hasta en las salas de conciertos, la necesidad compulsiva de aplaudir enseguida impide muchas veces escuchar el momento mágico en que el eco de las últimas notas se difumina hasta apagarse y convertirse en silencio.

Quién sabe si con la desaparición progresiva del “estado de silencio” acabemos pagando por él como lujo en vez de una necesidad del individuo.

Ramón Abad Hiraldo. Agosto 2015.

2 pensamientos en “En silencio

  1. Rodolfo Morales Jeldes

    Estimados colegas:

    Espero que se encuentren bien. Les dejo un enlace de lo que estamos realizando con la campaña del Silencio acá en la Biblioteca de la Universidad de Tarapacá. Esta iniciativa ha sido replicada del BUZ y les quisiera agradecer la idea, pues estamos implementando un sistema que nos permita reducir los niveles de ruido.
    Reciban un cordial saludo desde el extremo norte de Chile.

    http://www.uta.cl/biblioteca-inicia-el-ano-invitando-a-respetar-el-silencio/web/2017-03-10/183905.html

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    1. admin

      Muchísimas gracias, Rodolfo, por tu comentario y por el enlace que nos facilitas con la campaña del Silencio en vuestra biblioteca de la Universidad de Tarapacá. Esperamos que los resultados sean muy positivos.
      Un saludo de todos los compañeros de la BUZ.

      Subcomisión de Comunicación 2.0 de la BUZ

      Responder

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