In Memoriam. Esperanza Velasco de la Peña

Esperanza Velasco de la Peña(Luis Blanco Domingo, BUZ)

A veces las palabras no sirven para reflejar estados de ánimo, y se agolpan ansiosas conscientes de sus propias carencias. El pasado domingo 26 de junio falleció la profesora del Grado de Información y Documentación de la Universidad de Zaragoza Esperanza Velasco de la Peña. Más allá de su curriculum académico, de sus años de investigación rigurosa, de sus numerosas publicaciones científicas, de su pasión por la archivística y de la dedicación constante a la docencia y la formación de diversas generaciones de alumnos, Esperanza nos ha legado una definición singular y genuina de la palabra bonhomía, alejada del mero corsé gramatical.

Doctora en Historia por la Universidad de Zaragoza con su tesis El libro zaragozano en la primera mitad del siglo XVII según fuentes notariales in situ, publicó numerosas obras relativas al desarrollo de la imprenta en Aragón y a la formación y evolución de las bibliotecas durante la Edad Moderna.

Fue investigadora principal de diversos proyectos de colaboración con entidades públicas, tanto para la descripción de archivos (archivo municipal de Villanueva de Gállego), como para la creación de programas informáticos destinados a la gestión de archivos, y perteneció al proyecto nacional que desarrolló las directrices y normas para la organización y gestión de archivos.

Entre otros cargos institucionales, asumió la dirección del Departamento de Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia de la Universidad de Zaragoza, y fue miembro de la Comisión Asesora de Archivos del Gobierno de Aragón entre los años 2000 y 2009.

Es difícil no recordar su conversación siempre inteligente, vibrante y repleta de grandes dosis de ironía, que le acompañó hasta en los momentos más difíciles, y en la que siempre, ineludiblemente, aparecían sus queridos perros. También su tesón, su lucha incansable que convertía cualquier adversidad en una nueva oportunidad para demostrar que seguía viva y en pie.

Como docente era muy cercana, siempre dispuesta a colaborar en proyectos en los que rápidamente te convertías en su cómplice, contagiado de su entusiasmo. Como investigadora, nos regalaba una gran solidez intelectual plena de erudición, con una minuciosidad enfermiza y casi detectivesca, siempre apoyada en las fuentes documentales. Debemos agradecer la fortuna que supuso (dichoso tiempo verbal en pasado) disfrutar de ella en diferentes escenarios, ya fuera en las aulas, en su despacho o alejados del ambiente universitario. Y recordamos el poema de Gil de Biedma, en el que las palabras se convierten en un nexo común:

Y sobre todo el vértigo del tiempo/el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma/ mientras arriba sobrenadan promesas que desmayan, lo mismo que si espumas/Es sin duda el momento de pensar/ que el hecho de estar vivo exige algo,/ acaso heroicidades —o basta, simplemente,/alguna humilde cosa común/ cuya corteza de materia terrestre/ tratar entre los dedos, con un poco de fe?/ Palabras, por ejemplo./ Palabras de familia gastadas tibiamente.

Descansa en paz, Esperanza.

Un pensamiento en “In Memoriam. Esperanza Velasco de la Peña

  1. Alexandra Maicas

    Os agradezco a ti y Francisco, mis mentores en la Archivística que me iniciarais en esta disciplina tan apasionante. Te agradezco Esperanza tu cariño por la docencia y tu alumnado, y tu confianza en mí trabajo en Villanueva de Gállego. Un abrazo fuerte allá donde estés.

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