La Biblioteca de la EPS en el XIII Seminario RECIDA

(Informa: Adriana Oliva. Biblioteca de la EPS. Universidad de Zaragoza)

XIII Seminario para Recida,  1º para  la biblioteca de la Escuela Politécnica Superior

El pasado año nos incorporamos, como biblioteca de la Universidad de Zaragoza especializada en agricultura y medio ambiente, a la Red de Centros de Información y Documentación Ambiental (RECIDA). En febrero nos estrenamos dando apoyo documental al IV Congreso Nacional de Desarrollo Rural, en el marco de la FIMA, pero todavía teníamos pendiente conocer al resto de los integrantes de la red y planificar nuestra participación, por lo que pensamos que era obligada nuestra asistencia al XIII Seminario de centros de documentación ambiental y espacios naturales protegidos, que tuvo lugar del 9 al 11 de abril en el Centro Nacional de Educación Ambiental en Valsaín (Segovia).

A lo largo de estos tres días y en un apretado programa, conocimos a muchos de los miembros de la red de la que ahora formamos parte y que van desde los pequeños centros de documentación de parques nacionales, pasando por bibliotecas universitarias y centros del CSIC, hasta instituciones oficiales como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente o el Instituto Geológico y Minero.

Al principio lo que más llama la atención del seminario es lo que no es. No es un congreso al uso con discursos institucionales, hoteles de cuatro estrellas, autobuses a disposición de los participantes, profusión de carteles identificativos y bolsa de congreso con regalo y propaganda. Tampoco hay ni ponentes de pago que llegan dan su charla y se van, ni las obligadas comunicaciones de los patrocinadores.

Lo que sí hay es un espacio adecuado con mesas y pantallas para trabajar y, sobre todo, un ambiente distendido que favorece las intervenciones de los asistentes durante las comunicaciones. Todas ellas fueron presentadas por miembros de la red y muchas incorporaban una parte práctica en la que trabajar con lo aprendido. También es importante destacar la presencia de todos los participantes en todas las sesiones.

En general el programa fue muy interesante. Aprendimos cosas nuevas sobre la captación de fondos y usuarios, sobre normalización para la edición de publicaciones, nos enteramos por fin de lo que cuesta defender la propiedad intelectual y de la jurisprudencia sobre el tema, nos aclaramos con los recursos bibliográficos de la ONU, practicamos marketing de recursos electrónicos y netvibes, comparamos experiencias. Y escuchamos interesantes propuestas de colaboración.

También hubo un poco de tiempo para conocer los grupos de trabajo y apuntarnos a trabajar en el de redes sociales, para establecer relaciones con otros centros y para traernos publicaciones de regalo. Incluso nos dio tiempo para tener envidia de otras bibliotecas que tienen tecnología para hacer inventarios.

Y por último la intendencia. Impecable. Con imaginación y ganas de trabajar han demostrado que se puede organizar un evento de este tipo con poco recursos, prescindiendo de lo accesorio y cuidando lo imprescindible.  Viajes y alojamientos compartidos para reducir costes y cuidar el medio ambiente (que es por lo que estábamos allí), una de las cenas preparada con los productos que aportó cada participante (entre ellos los mejores quesos del mundo), dinámicas de grupo no invasivas, la atención constante de los organizadores que estaban en todo, bocatas para el viaje con las sobras de la noche anterior, la excursión de rigor convertida en un agradable paseo por el río… Todo ello  en plena naturaleza, alejados del mundanal ruido y del encorsetamiento institucional. No es de extrañar que, a pesar de haber estado trabajando más horas que cualquier día normal, la sensación al regreso fuese la de volver de unas vacaciones con amigos en un campamento de verano.

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