Biblioideas : Los libros como soporte publicitario

(Chema Pérez. BUZ)

AnunciosLos libros son utilizados en ocasiones como plataforma publicitaria, no ya del propio editor o de otros actores implicados en la edición, sino de cualquier otro tipo de actividad económica.

No es nuevo. Mientras el libro fue un objeto escaso utilizado por unos pocos, no resultaba especialmente útil como vehículo publicitario, pero con el desarrollo de la sociedad mercantil y de la propia publicidad, desde principios del siglo XIX, determinados libros de carácter más  «utilitario» (guías de ciudades, de ferias, etc.) o de consumo popular (ya en el siglo XX, La Novela de viaje aragonesa, por ejemplo) fueron incorporando anuncios y cuñas publicitarias. Y no sólo eso: el mismísimo Balzac saldó sus deudas con más de un acreedor incorporándolo en sus novelas. Es el caso de su sastre, Jean Buisson. “Te pagaré con la eternidad”, parece que le dijo el autor de La Comedia humana. Lo cierto es que, además de la eternidad, el hecho le reportó al sastre notoriedad y dinero.

Y es que publicidad y propaganda no son cosas tan diferentes. De hecho, hay países de habla española donde ambas palabras, se usan indistintamente. Incluso la RAE las define de forma similar: publicidad sería la «divulgación de noticias o anuncios de carácter comercial para atraer a posibles compradores, espectadores, usuarios, etc.», y propaganda, la «acción o efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores».

No obstante, especialmente en el último siglo, los libros que contienen ensayos, literatura u obras «de creación» han permanecido inmunes a la invasión publicitaria, presente por otra parte en todas las esferas de nuestras vidas. El objeto libro ha ido adquiriendo un aura incompatible con cosas como la publicidad. Además, en el siglo pasado, la prensa de masas, la radio y, más adelante, la televisión resultaron ser mejores vehículos para la publicidad.

Pese a ello, la idea de incluir publicidad en los libros (en todo tipo de libros) se ha dado antes, se da en la actualidad y, con seguridad, se dará más en el futuro. De hecho, en los últimos tiempos ha habido casos más o menos exitosos de bookvertising (de book, libro, y advertising, publicidad) como el llamado brajacket , ideado en Japón en 2006, consistente en unas sobrecubiertas que regalan las propias librerías y que incluyen logos de marcas comerciales de todo tipo.

En 2011, la asociación china de editores firmó un acuerdo con una agencia de publicidad de Pekín para publicitar productos y servicios en las cubiertas de los libros. Lo cuenta Juanjo Villalba en la revista Yorokobu. Un best seller de aquel país, My son Yo-Yo, ya apareció en 2012 con publicidad de unos grandes almacenes chinos especializados en… menaje del hogar.

También en 2011, la inclusión por parte de una conocida editorial de anuncios publicitarios en libros escolares para alumnos de hasta 12 años levantó críticas entre padres y especialistas en Chile. Su gobierno, por el contrario, lo consideró una buena estrategia “para que los niños aprendan a enfrentar la publicidad”.

Precisamente en estos tiempos de zozobra, reconversión de la edición tradicional y búsqueda de un nuevo modelo de negocio, muchos editores ven que los libros electrónicos y, en general, el mundo digital (los propios aparatos lectores, las páginas web de los editores, libreros, etc.) permiten obtener ingresos extra utilizándolos como escaparate publicitario.

Ya en 2009, Amazon creó una serie de patentes para la inclusión de publicidad en ebooks en forma de “anuncios discretos en los márgenes, en las esquinas de las páginas o en intervalos entre los capítulos”.Viñeta artículo Morozov

Espero que no nos toque un día leer Rayuela en nuestro ebook, salteando las aventuras y desventuras de Oliveira y La Maga con anuncios de vuelos de bajo coste a París, mientras Cortázar se revuelve en su tumba de Montparnasse.

Pero esto sería lo de menos. El año pasado, Microsoft patentó los “anuncios selectivos basados en la emoción” y Samsung un “sistema de compartir emociones”. La publicidad está convirtiéndose en una actividad, como mínimo, inquietante. Mira si no este artículo de Evgeny Morozov, aparecido hace sólo unas semanas.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

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