Nosololibros. Shostakóvich, entre la sumisión y la vanguardia

La presencia de Dmitri Shostakóvich (1906-1975) en la historia de la música ha estado excesivamente condicionada por su difícil, incómoda y a menudo incoherente coexistencia con el estalinismo. Dotado de un gran brillantez compositiva, sus producción musical manifestó siempre una extraña dualidad entre sus inquietudes personales, muy cercanas a la vanguardia y a las propuestas rupturistas de Strawinski, y la necesidad de adaptarse a las máximas del socialismo revolucionario soviético.

 

Precisamente esta situación provocó situaciones ambivalentes y hasta contradictorias en su relación con Stalin. Su obra tan pronto era censurada o tildada de formalista como ensalzada como la máxima representación artística del pueblo soviético. Fruto de esas tensiones fue el fin de su carrera como compositor de ópera tras la prohibición de su exitosa Lady Macbeth de Mtsensk (1934). En casi todas sus composiciones subyace una corriente melancólica, a veces en deuda con la tradición rusa, que trata de maquillar la sumisión a que se vio obligado por el poder, y que en muchas ocasiones ha propiciado que se le considere el arquetipo de la épica del cobarde.

 

Pese a ser conocido por sus sinfonías (escribió 15), sobre todo la Quinta, la épica e imponente Séptima, estrenada y compuesta en Leningrado durante el asedio de las tropas nazis a la ciudad (no podemos dejar de recomendar la meticulosa reconstrucción histórica elaborada por Bryan Monayhan en Leningrado, asedio y sinfonía, disponible entre nuestros fondos), y la excelente Octava, Shostakovich fue un magnífico pianista y compositor de cámara, vertiente en la que podía mostrar con mayor libertad su instinto vanguardista y su placer por las disonancias.

Un músico poderoso, poliédrico, atrapado en un contexto en el que la supervivencia se contonea y perturba de la misma forma que la delgada y frágil cuerda sostiene al equilibrista, pero que nos ofrece una obra brillante, presa de contradicciones y de múltiples interpretaciones, inequívocamente viva.

Nuestro compañero Luis Blanco nos invita a adentrarnos en la historia de la música a través de una galería personal de iconos con una mirada heterodoxa y ecléctica

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