Nueva Ley de Bibliotecas de Aragón

Biblioteca de Aragón

El pasado viernes, 10 de abril, se publicó en el Boletín Oficial de Aragón la Ley 7/2015, de 25 de marzo, de Bibliotecas de Aragón, que viene a reemplazar a la Ley 8/1986, de 19 de diciembre, de Bibliotecas de Aragón.

La nueva legislación trata de adaptarse al nuevo modelo de biblioteca actual, especialmente vinculado con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), y a la nueva organización territorial de la Comunidad Autónoma, que incluye a la comarca como una entidad supramunicipal de carácter local, con competencias que afectan, entre otras materias, a la cultura.

Aunque por el largo periodo transcurrido desde la publicación de la primera Ley de Bibliotecas de Aragón ya se hacía necesaria una nueva revisión de la misma, su publicación llega ahora, casi al final de esta legislatura, no sin polémica. En su tramitación no ha contado con el apoyo de los grupos de oposición en las Cortes de Aragón, entre otras cosas, y según sus argumentos,  porque carece de memoria económica y porque “ha desaparecido” en la ley el título dedicado a los medios y recursos humanos para la gestión de las bibliotecas (lo que sí recogía, aunque de forma breve, la legislación anterior). La nueva ley se remite a una disposición final por el que insta al Gobierno de Aragón a regular los medios personales y materiales de las bibliotecas en el plazo de un año.

Tampoco han faltado las voces críticas en los sectores profesionales bibliotecarios. En las alegaciones presentadas por ANABAD, además de otras consideraciones, se incluía un título nuevo en la ley, dedicado al Patrimonio Bibliográfico Aragonés; se desarrollaban las competencias sobre bibliotecas correspondientes a las diputaciones provinciales, municipios y las comarcas, y se insistía en incluir en la nueva ley la regulación de los recursos humanos y de financiación para el sistema bibliotecario aragonés. Ninguna de estas alegaciones, sin duda fundamentales, se incluyeron en la ley.

La nueva norma sí que incluye como novedad el régimen sancionador (Título III de la ley), regulando las infracciones y sanciones administrativas que, sin perjuicio de lo establecido con carácter general, son propias de los centros bibliotecarios.

Estaremos atentos en los próximos meses al desarrollo previsto en la aplicación de la nueva ley y sus consecuencias tanto para los usuarios de las bibliotecas como para los que trabajan en ellas.

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