Para publicar ya no hace falta sólo escribir

PapiroEl vídeo se abre paso entre las formas aceptadas de publicar en algunas revistas de investigación.

La capacidad de la red para implementar y visualizar material multimedia está resquebrajando, entre otros, los conceptos de la edición, la publicación y la comunicación. Estamos en pleno proceso evolutivo, y lo que hay ahora o lo que nos podamos imaginar, seguramente no tendrá nada que ver con lo que será el futuro, salvo que tengamos la clarividencia de un genio como Isaac Asimov, que hace veinte años ya preveía las posibilidades, siempre positivas, de Internet.

Pero los cambios están aquí, y es curioso como nuestra manera de responder es muy semejante a la que tuvo lugar hace 500 años con la aparición de la imprenta: Los primeros libros impresos (incunables y posteriores) repetían el formato de los libros manuscritos. Hoy las revistas y los libros electrónicos replican el formato de las revistas y los libros en papel, aunque se empiezan a vislumbrar los primeros amagos de cambio, de experimentación.

Las revistas fueron los primeros agentes en activarse, en aprovechar la inmediatez de la red. Al principio sólo eran copias en html y pdf de los artículos en papel, y la mayoría continúan con esa sinergia, a la que han añadido nuevas funcionalidades tomadas de las redes sociales y de otros recursos. Elsevier se atrevió en 2009 a anunciar el artículo científico del futuro, pero la realidad por ahora se está dirigiendo más bien hacia la integración, cada vez menos tímida, de diferentes formatos (texto, audio, vídeo, …) en un único documento.

Las generaciones más jóvenes han integrado el formato audiovisual en su quehacer cotidiano de forma natural: televisión, consola, reproductores, vídeos y cámaras de fotos en el móvil… Y el vídeo es actualmente un recurso asequible y accesible, una herramienta que puede aportar aspectos positivos en la docencia y en la investigación. Revistas científicas de prestigio como Nature y Science, atentas a la evolución de la red, están integrando diferentes soportes de comunicación (pdf, rss, podcast, vídeos…) en sus publicaciones, pero el vídeo está consiguiendo cada vez más aceptación:

Nature ha creado su propio canal NatureVideo en YouTube.

SciVee, conocida como el YouTube de los científicos, es el ejemplo más reconocido en la comunidad investigadora, tanto por cubrir todo tipo de temática científica como por su afán por fomentar este medio por y para los investigadores. Existen también plataformas especializadas como DnaTube,  o incluso canales institucionales del prestigio de MIT TechTV.

Journal of Visualiced ExperimentsJoVE, Journal of Visualized Experiments, es el ejemplo más atrevido. JoVE es una revista mensual de libre acceso nacida a finales de 2006, revisada por pares, que publica investigación biológica sólo en vídeo, y que se indiza en PubMed/MEDLINE y SciFinder.

El último en incorporarse ha sido el Institute of Physics de Londres (IOP), que incluye vídeoabstracts en algunos de los artículos del New Journal of Physics, revista de Acceso Libre, con un Factor de Impacto de 3.312 en 2009, 12 en la categoría de Física del ranking del Journal Citation Reports.

Parece intuirse un proceso natural en el que las investigaciones se publiquen en una mixtura de formatos cuya  distribución en el artículo la decidirá el sentido común y el interés de los propios investigadores.

Quizá otro día hablemos del libro electrónico, o de lo que nos gustaría que fuera. Desde luego no sólo un texto en pdf, pagado a precio de oro, y que no se puede prestar, ni dejar, ni tocar, ni oír, ni oler,  ni…

Esta entrada es en parte una remezcla actualizada de dos posts publicados en el blog de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias:

El tiempo vuela…


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