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Biblioideas: La habitación de los libros prohibidos

Alicia Framis

Alicia Framis es una artista nacida en Barcelona que vive y trabaja en Ámsterdam. Su obra combina arquitectura, diseño, instalaciones, etc. y quiere incidir en el cuestionamiento de nuestra sociedad urbana contemporánea, sus mecanismos de coacción, la falta de comunicación interpersonal, la pérdida de la identidad o la discriminación de las minorías.

Estas ideas recorren toda su obra desde sus primeros proyectos a finales de los 90 (Loneliness in the City o Minibar) hasta los más recientes Genderless Project o Room for Forbidden books.

Es precisamente esta última la que ha llamado nuestra atención. En ella, como en otras obras suyas, ha utilizado un formato concreto: una habitación. Forma así parte de una serie, Habitaciones prohibidas, que intenta reflejar esa mirada crítica de la artista sobre diferentes aspectos del entorno.

ALICIA FRAMIS, CHAMBRE DES LIVRES INTERDITS 2014. MUSÉE NATIONAL PABLO PICASSO, LA GUERRE ET LA PAIX

La habitación de los libros prohibidos va en esa misma dirección. En esta ocasión presenta una estructura de madera, una habitación, un espacio íntimo, con algo menos de 200 obras relevantes para el conocimiento humano y la literatura universal que han estado prohibidas en algún momento o lo están ahora. Una selección difícil, habida cuenta de que todas las obras de algún interés han sido prohibidas o censuradas en alguna parte a lo largo de su historia. También hoy. Y en nuestro país no hace tanto.

Los libros tienen una cubierta gris. En cada una de ellas aparece sobreimpreso el texto que el censor le dedicó a Cándido, El segundo sexo, o los Versos satánicos (Salman Rushdie sigue amenazado de muerte desde 1986). El visitante puede entrar, ojear los libros, sentarse a leerlos, confrontar opiniones, ver el zarpazo de la censura. También dialogar con la autora, que completa la instalación recibiendo al visitante con un elegante pijama azul. En la edición catalana de El País del pasado 22 de enero, al comienzo de su exposición en Barcelona, decía Alicia Framis:

Más allá de permitir comprobar que muchas de las que ahora consideramos obras maestras fueron prohibidas en algún momento de la historia, la instalación es un pretexto para iniciar el diálogo. Lo verdaderamente importante es lo que pasa entre la gente dentro de la habitación.

¿Sabías que en las bibliotecas de varios condados californianos está retirado de la circulación el cuento infantil Caperucita Roja por la tenencia de alcohol de una menor? (es que en la cesta lleva vino para su abuelita). Puedes regalarle a tu hijo un arma, pero en la biblioteca pública no leerá Little Red Riding Hood.

Las pruebas de la estupidez humana abundan: ¿Dónde está Wally? se llegó a retirar de algunas bibliotecas de Michigan y Nueva York porque en una de las láminas aparecía una mujer tomando el sol en toples. Parece que los censores lograron localizar un pecho minúsculo entre la multitud ¿Encontrarían a Wally?

Hasta El Principito fue prohibido en Argentina «por fomentar la imaginación excesiva». Aunque, como nos recordaba Marta Minujín, nunca sería tan excesiva como la que la Junta Militar fue capaz de desplegar torturando y asesinando a sus compatriotas.

Tras su presentación hace varios años en Art Basel, La habitación de los libros prohibidos fue adquirida por la Fundación Banc Sabadell. Ahora puedes verla en la Blueproject Foundation de Barcelona hasta el 17 de mayo. Después seguirá su periplo por Suiza y Alemania recordándonos que hoy, en muchos lugares, un libro puede llevar a un ser humano a la muerte. El pasado febrero, El Cultural también reseñaba la exposición.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

Biblioideas: Cara Barer

Cara BarerEsta quincuagésima biblioidea se la dedicamos a Cara Barer, una mujer estadounidense nacida en 1956 que vive en Houston, Texas. Es fotógrafa. Bueno, en realidad realiza esculturas que luego fotografía. Y, desde 2004, utiliza para ello libros y mapas. Los transforma en arte jugando con las formas, esculpiéndolos; los tiñe, los hace pasar por diferentes procesos, los convierte en objetos hermosos y nos los devuelve en una fotografía.

Realiza exposiciones individuales y colectivas (las últimas, en Amsterdam o Toronto) y sus fotografías forman parte de colecciones públicas y privadas de medio mundo. También las puedes ver en cubiertas de libros y revistas.

«Llego a algunas de mis imágenes por casualidad y en otros casos a través de la experimentación. Sin estos dos elementos, mi trabajo no fluiría fácilmente de una idea a la siguiente. Un encuentro azaroso en la calle Drew con unas Páginas Amarillas de Houston empapadas por la lluvia fue mi primera inspiración. Después de aquel encuentro casual, empecé a buscar más libros y más formas de recrearlos»

La bruja. Cara Barer

Sin renegar, al contrario, de la tecnología, sus obras no dejan de expresar el temor por la transformación del libro y de nuestra relación con él en otra cosa, distinta a la experimentada hasta ahora; nos muestran la preocupación por esa naturaleza efímera y frágil de los actuales soportes del conocimiento y, por tanto, del conocimiento mismo.

A veces, como si se tratara de láminas de un test de Rorschach, puedes ver en sus imágenes flores, mariposas o una espcie de mandalas profanos. El objetivo de Cara Barer es claro:

«…involucrar al espectador mediante la presentación del libro fuera de contexto y llevarle a mirarlo como algo más que un libro. Al considerarlo sólo como un objeto metarmofoseado, pasa a ser para el espectador algo distinto de lo que fue»

Del mismo modo que con el «Ceci n’est pas une pipe» de Magritte en La trahison des images nos dice que ni la pipa de la frase ni la imagen que ves son una pipa, sólo representaciones, Cara Barer nos recuerda con sus obras que un libro puede ser muchas cosas, además de ser un libro. Al convertirlo en un objeto artístico lo despoja de sus valores literarios o editoriales, de su contenido, para darle una dimensión diferente. Ella asegura que sólo trabaja con libros obsoletos y sin valor.

«Con esos libros desechados que he adquirido, estoy tratando de borrar la línea entre los objetos, la escultura y la fotografía. Este proyecto se ha convertido en un viaje que sigue evolucionando…»

Rogets. Cara Barer

Disfruta paseando por su portafolio. Además, aquí puedes ver una entrevista (en inglés) en la que habla de su trabajo.

¡Ah! Otra cosa. ¿Crees que Bob Dylan puede recibir el Nobel? No importa. Mientras te lo piensas, puedes disfrutar con esta versión de Boots of Spanish Leather. Sus intérpretes aún no habían nacido cuando él la grabó.

Con premio y sin él, Bob Dylan, nieto de emigrantes ucranianos y lituanos, es ya una referencia de la cultura occidental (aunque no sepamos muy bien qué es eso) y ha formado parte de la educación sentimental de muchos de nosotros.

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Las biblioideas arquitectónicas de Marta Minujín

Marta Minujin

Marta Inés Minujín es una artista argentina que acababa de cumplir 23 años en marzo de 1976, cuando los militares empezaron a llenar de cadáveres su país.

En 1983, acabado el terror, Marta instaló en medio de la Avenida 9 de Julio (una de las principales arterias de Buenos Aires, la más ancha del mundo dicen) una estructura metálica, reproducción del Partenón griego, y la llenó de todos aquellos libros que habían sido prohibidos, quemados o enterrados durante la dictadura. Bueno, de todos no; utilizó exactamente 30.000, tantos como personas desaparecidas en esos ocho años fatales. Pasadas tres semanas, la gente pudo desmontar la obra y llevarse los libros a su casa. Lo llamó el Partenón de libros. En este vídeo, la autora reflexiona sobre aquella experiencia.

Partenón de libros (Marta Minujín)

Nuestro país no destaca precisamente por su capacidad para asumir el pasado y restaurar la memoria de sus vencidos aunque, si un día quisiéramos hacer algo así a cuenta de los libros prohibidos durante cuarenta años de dictadura, no tendríamos suficiente con toda la Acrópolis. Conviene recordar que, en sus peores años, y si no pertenecías a sus élites, tu biblioteca podía llevarte directamente a la muerte o, como mínimo, a la cárcel. Y, hasta bien entrados los años setenta, vender determinados libros era una actividad de riesgo.

Que se lo pregunten si no a todas esas librerías que sufrieron el cierre gubernativo o, como la zaragozana Pórtico, la explosión de bombas en sus locales. Pepe Alcrudo y quienes trabajaron en ella se la jugaron trayendo a su trastienda los libros que el dictador no nos permitía leer. Y eran muchos: autores, colecciones y editoriales enteras. Leerlos suponía vulnerar la ley. Censores como Cela, Torrente Ballester, Luis Rosales, Fernando Tovar, Dionisio Ridruejo o el periodista Emilio Romero eran los encargados de la tarea. Curiosamente, el propio Cela, en 1951, tuvo que publicar La colmena en Buenos Aires, años antes de que Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo, la autorizara en 1963.

Torre de Babel (Marta Minujín)

Pero estábamos con Marta Minujín. Mucho tiempo después de aquel Partenón, en 2011, volvió a sorprendernos con una obra similar, esta vez en la plaza de San Martín de Buenos Aires. Con la idea de «unificar todas las razas a través del libro y recordar la mitológica Torre de Babel, de hace más de 4.000 años» y con la sombra de Borges al fondo, creó la Torre de Babel, una estructura en espiral de seis plantas y 28 metros de altura. La construyó dentro de los actos que celebraron la designación de la ciudad como Capital Mundial del Libro 2011 por la Unesco. Utilizó la misma cantidad de libros que en el Partenón, 30.000, pero en este caso fueron donados por asociaciones civiles de más de cincuenta países (entre ellas el Gobierno Vasco a través del donostiarra Instituto Etxepare) y por lectores anónimos. Sigue leyendo

Biblioideas : Susan Blackwell

Su Blackwell : StudioEn algunas biblioideas ya hemos hablado de libros “alterados”. También de artistas que utilizan libros en sus obras. Unos, como Matej Kren o Alicia Martín, para dar forma a instalaciones; otros, como Mike Stilkey o Jodi Harvey-Brown, para convertir en arte lo que un día fue un libro. Como quien creó aquellas pequeñas joyas escocesas que, a día de hoy, aún permanece en el anonimato.

Para los primeros el libro sólo es un paralelepípedo, una pieza; para los segundos un objeto fuente de inspiración. Con todos ellos el libro pierde su función tradicional como portador de contenidos negro sobre blanco para convertirse en objeto de una intervención artística. Una intervención sobre el continente, no sobre el contenido; no crean “libros de artista” sino que, tomando el libro como base material de su trabajo (o de una parte de él) el resultado final es otro objeto distinto de él, un objeto artístico, una obra de arte.

Susan Blackwell es una artista británica, homónima de una actriz y escritora estadounidense, que ha expuesto sus exquisitas esculturas por todo el mundo. Actualmente vive en Londres:

Nací en Sheffield en 1975. Mi madre era una enfermera, mi padre un técnico de gas. Pasé mucho tiempo jugando en el bosque cerca de mi casa, en mi propio mundo imaginario. Le di nombres a los árboles, y creía que me iban a proteger.

Su Blackwell : Chica en el bosque

Su Blackwell se caracteriza por utilizar libros en la mayor parte de sus obras:

Siempre he leído el libro primero, al menos una o dos veces, y luego empiezo a crear la obra, eliminando, añadiendo detalles. El detalle es lo que lo reúne todo, el elemento mágico.

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Biblioideas: Lacuna

LacunaLas bibliotecas albergan libros, pero rara vez están construidas con ellos.

Aunque por poco tiempo (el 6 y 7 de junio de 2015, en el Bay Area Book Festival celebrado en Berkeley, California) esa biblioteca existió. Tan breve fue su existencia que alguien se refirió a ella como «un bloque de hielo frente a la luz del sol».

Todo empezó con una oferta de Brewster Kahle, director de Internet Archive, a Cherilyn Parsons, fundadora y directora del festival: podía donar 200.000 libros para que fueran regalados entre los asistentes. Internet Archive recibe miles y miles de libros para digitalizar, muchos de ellos duplicados. 50.000 de aquellos libros se destinaron al proyecto Lacuna, «un espacio público construido a partir de libros que ofrece esos mismos libros gratuitamente a la comunidad». A pesar de todo, las fechas del festival se acercaban y faltaba dinero para culminar el proyecto. Lo consiguieron acudiendo a Kickstarter, una plataforma de crowdfounding. Sin embargo, algunas cosas no pudieron realizarse conforme al plan original. Sigue leyendo

Biblioideas: Jodi Harvey-Brown

Jodi Harvey-Brown. Foto autoraJodi Harvey-Brown es una artista de Pennsylvania especializada en utilizar libros para realizar pequeñas esculturas.

Hemos visto cosas similares en biblioideas anteriores. Por ejemplo, la de mayo de 2014, Una historia escocesa. Como aquellas obras anónimas, los trabajos de esta mujer (alguien los ha llamado esculturas literarias) también podrían asimilarse a los libros pop-up, esos libros, generalmente orientados al público infantil, con figuras tridimensionales y móviles; o a los libros alterados de los que hablamos hace tiempo en otra biblioidea. En cualquier caso, como aquellas anónimas joyas escocesas, Jodi Harvey-Brown va más allá:

“Los libros te llevan a un nuevo mundo, mientras que el arte te permite verlo […] Lo que vemos en nuestra imaginación a medida que leemos debería hacerse visible para que el mundo lo vea. Mis libros esculturas son mi forma de hacer que las historias cobren vida”.

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Biblioideas : Cuando murió mi padre fue como si una biblioteca entera se hubiera quemado

Susanna Hesselberg : When my father died it was like a whole library had burned downEl pasado mes de julio Universo Abierto, el blog de la biblioteca de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Salamanca, dedicaba una entrada a una curiosa obra de Susanna Hesselberg, artista sueca residente en Malmö. Ella fue una de las participantes en la cuarta edición de Sculpture by the Sea, una muestra bienal que, entre otras cosas, colocó 56 esculturas a lo largo de la costa de Aarhus, en Dinamarca, entre ellas diamantes gigantes reflectantes o cámaras escrutando las rocas.

En esta ocasión ha presentado una obra en la que una biblioteca desciende a la tierra hasta confundirse con ella.

Nos trae recuerdos de Matej Kren, un artista al que le dedicamos una biblioidea allá por noviembre de 2012, pero mientras éste convertía en sus instalaciones los libros en un caleidoscopio sin fin, Susanna Hesselberg los hace desaparecer. Sigue leyendo

Biblioideas : Mike Stilkey: historias sobre historias

(Chema Pérez. BUZ)

Mike Stilkey es un polifacético artista californiano nacido en 1975 que pinta extrañas figuras de personas y animales sobre libros, en muchos casos expurgados de bibliotecas.

Nada nuevo: otra forma de dar a los libros una segunda vida, algo que ya hemos visto en Biblioideas anteriores. Pero sí es novedoso su tratamiento. No es un ilustrador de libros al uso, no pinta sus páginas. Sus pinturas se realizan sobre sus cubiertas y sus lomos. Los libros son su lienzo.

Hay críticos que ven en su obra rastros del escritor e ilustrador estadounidense Edward Gorey, también de Egon Schiele y el expresionismo alemán, pero más allá de posibles influencias, Stilkey explora un terreno diferente. Sigue leyendo

Biblioideas : Cuando los libros son de mentira

(Chema Pérez. BUZ)

Taller de libros falsosDecía Baudrillard que, en las sociedades actuales, cualquier hecho, cualquier actividad, se degrada hasta convertirse en espectáculo o en simple objeto de consumo cuya veracidad o falsedad deja de importar. Todo, también la cultura, se convierte en falsa copia de la realidad. Un simulacro lo llamó.
Hay libros que son de mentira, falsos. Esto no quiere decir que sean mejores o peores, no afecta a su contenido. Precisamente, contenido es lo que no tienen.

Nos referimos a esos “libros” que suelen utilizar en algunas tiendas de muebles para “vestir” las librerías: un paralelepípedo de cartón o madera y un lomo decorado. También en el atrezo del teatro, el cine o la televisión. Hasta aquí, podría parecer todo casi normal; digo casi porque la misma función podrían cumplir libros auténticos. De hecho, hay se ven en estos menesteres más libros auténticos que antes. Y es que se pueden conseguir pequeños volúmenes de los siglos XVIII o XIX con encuadernaciones dignas y lomos aparentes por muy poco dinero. Sigue leyendo

Exposición “Restauración y reconstrucción monumental en España: 1938-1958. Las Direcciones Generales de Bellas Artes y Regiones Devastadas”

Del 15 de mayo al 24 de junio de 2014, en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca de Humanidades María Moliner

Con motivo de la realización del Seminario Spain is diferent?, organizado por el proyecto de investigación Restauración monumental y desarrollismo en España 1959-1975 (Ref. HAR 2011-23918) y la Institución Fernando el Católico junto con la participación del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, se presenta la exposición “Restauración y reconstrucción monumental en España: 1938-1958. Las Direcciones Generales de Bellas Artes y Regiones Devastadas”.

Esta  muestra sintetiza de manera divulgativa los resultados del trabajo conjunto de los miembros del equipo del proyecto de investigación Restauración y reconstrucción monumental en España: 1938-1958. Las Direcciones Generales de Bellas Artes y Regiones Devastadas. (Ref. HUM2007-62699), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación  y los Fondos Feder  y desarrollado entre los años 2007 y 2011, en el que participan profesores de diversas universidades españolas, incluida la Universidad de Zaragoza.

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