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Imprenta, textos y géneros medievales. Exposición en la Biblioteca del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

Imprenta, textos y géneros medievales. Exposición en la Biblioteca del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

Esta exposición bibliográfica en la antigua Sala de Lectura de la Biblioteca General, en el Paraninfo, propone un recorrido que lleva del manuscrito a la imprenta, a través de un significativo elenco de ejemplares pertenecientes al fondo histórico de la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza. Destaca la importancia de la imprenta en la difusión de nuevos conocimientos y nuevas formas de pensamiento en ámbitos como la religión, la literatura, la historia natural, la educación o la ciencia jurídica. Se exponen un total de 39 obras, de las que 18 pertenecen a la época incunable. Sobresale entre ellas la labor pionera de los primeros impresores zaragozanos, los hermanos Pablo y Juan Hurus, así como su sucesor, Jorge Coci.

La muestra forma parte del conjunto de actividades organizadas en el marco del Coloquio Internacional de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval, bajo el título Libro, lectura y reescrituras.

Imprenta, textos y géneros medievales

No es preciso insistir en la idea que atribuye a la invención y difusión de la imprenta un cambio radical en la transmisión del saber. La modernidad comienza a ganar terreno cuando las prensas de tipos móviles dejan las riberas del Rin y buscan otros lugares donde establecerse. Un hecho tan sustancial como la Reforma luterana difícilmente hubiera sido posible sin su ayuda. Somos menos conscientes, sin embargo, de que el invento echa a andar muy ligado a la tradición, empezando por los hábitos caligráficos y siguiendo por el apego a los autores que habían conformado la imagen del mundo medieval.

Imprenta, textos y géneros medievales. Exposición en la Biblioteca del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

Justamente por eso, las letras de molde calcan la grafía gótica, y si pronto esta compite con la romana, es porque los humanistas prefieren el claro trazo de los documentos carolingios. Así mismo, la composición de página a dos columnas, los huecos dejados para las capitales, después decoradas por especialistas, la ausencia de portada vistosa en los primeros incunables y hasta la impresión en pergamino de ejemplares para lectores distinguidos, son herencia del pasado, huella de la práctica manuscrita.

Lo mismo ocurre con las obras y géneros que inundan el mercado del libro. Este es también un negocio que no escapa a las leyes de la oferta y la demanda. Los impresores buscarán el amparo de ciudades con una jerarquía eclesiástica influyente, unas instituciones civiles poderosas y una población letrada nacida al calor de los centros religiosos, las universidades y las profesiones togadas. Zaragoza reunía con creces esas condiciones por ser cabeza de Reino y sede arzobispal, además de contar con un patriciado urbano y una burguesía volcados en el derecho, la enseñanza, la medicina y el comercio, entre otras actividades.

Así lo muestra esta exposición que, a partir del abundante fondo histórico de la Biblioteca Universitaria, recoge en varios itinerarios la evolución que lleva del manuscrito a la imprenta y exhibe un significativo elenco de autores clásicos, piedras angulares del legado pagano y religioso de la Antigüedad.

Se detiene también de modo muy especial en la pionera labor de los hermanos Hurus y de Jorge Coci, artífices de algunos de los hitos impresos peninsulares. Tanto ellos como sus herederos procuraron ofrecer a la clientela ediciones ilustradas con xilografías primorosas y textos cuidados por intelectuales de la talla de Gonzalo García de Santamaría, Andrés de Li o Martín Martínez de Ampiés.

Imprenta, textos y géneros medievales. Exposición en la Biblioteca del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

En las imprentas peninsulares del siglo XV no existe un clima de colaboración tan estrecho entre autores y editores como el que se forma en torno a Pablo Hurus, que se ha parangonado, salvando las distancias, con las tertulias humanísticas patrocinadas por los impresores venecianos Aldo Manuzio y, más tarde, Gabriel Giolito. La estrecha relación con los talleres alemanes, que Pablo Hurus mantenía gracias a su trabajo como representante de la Ravensburger Handelgesellschaft, compaginado con su actividad tipográfica, le permitía estar al tanto de las novedades bibliográficas y traerse a su taller zaragozano tacos, comprados, alquilados o prestados.

Estas estampas ilustraron obras como las Fábulas de Esopo, las Mujeres ilustres en romance o el extraordinario Viaje de la Tierra Santa y, en algunos casos, revivieron copiadas en las oficinas tipográficas burgalesas o sevillanas. Tampoco se olvidaron de los nuevos gustos lectores. Así lo prueban las tiradas de libros de caballerías, de la Cárcel de Amor, por vez primera ilustrada, y de la Celestina que contribuyeron, de modo especial en el caso del Amadís, a difundir una moda literaria no solo limitada a las fronteras del castellano, sino abiertamente europea.

 

El recorrido cierra el círculo con dos manuscritos ligados a los libros que secaron el cerebro a don Quijote. Uno de ellos, el Clarisel de las Flores de Jerónimo Ximénez de Urrea, no se vertió nunca en letras de molde. Los tiempos cambian y los libreros no arriesgan en modas que consideran caducas.

Don Quijote, sin embargo, siguió fiel a sus ficciones favoritas. Más allá de lo ridículo de unas preferencias anticuadas, la obra de Cervantes destaca la íntima relación entre escritura, lectura e imprenta. La comunión con los libros se va alejando progre-sivamente de la recitación en grupo y va recluyéndose en la intimidad de las estancias de cada cual. Sin los nuevos modos de afrontar la lectura que instaura el invento de Gutenberg no se entiende la locura del manchego. Su biblioteca privada favorece la soledad y el ensimismamiento, la incorporación de las fantasías a la forja de un proyecto vital cimentado en la literatura.

Solo sabiéndose, ya en la segunda parte, protagonista de un libro muy reeditado y que lleva camino de no «haber nación ni lengua donde no se traduzga»; solo hojeando entre sus manos, con cierto desdén, la crónica de un impostor fresca aún de tinta, puede el héroe moderno elevarse por encima de las limitaciones de su persona y hasta de los iniciales designios del autor: «Por el mismo caso –respondió don Quijote– no pondré los pies en Zaragoza». A imagen de lo ocurrido con la imprenta en sus orígenes, de un género arraigado en la Edad Media nace un modo revolucionario de enfrentarse a la novela que supondrá en lo sucesivo un referente imprescindible en la creación de mundos ficticios.

Imprenta, textos y géneros medievales. Exposición en la Biblioteca del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

Información de la exposición:

Imprenta, textos y géneros medievales. Exposición bibliográfica.

EDIFICIO PARANINFO – ANTIGUA SALA DE LECTURA –
24 de octubre de 2018 – 31 de enero de 2019

Comisarios:
M.ª Carmen Marín Pina
Alberto del Río Nogueras
Juan Manuel Cacho Blecua
Dirección técnica:
Julián Muela Ezquerra

BIBLIOTECA GENERAL. UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
Edificio Paraninfo
Plaza Paraíso, 4 – 50005 Zaragoza

Horario de lunes a sábado:
Mañanas de 11:00 h. a 14:00 h.
Tardes de 17:00 h. a 21:00 h.

Catálogo disponible en este enlace.

“I AM BIB ADDICT”… Visita Erasmus+ en el Centre de Documentation Cluny (École Nationale Supérieure d’Arts et Métiers. ParisTech)

Cluny. École Nationale Supérieure d’Arts et Métiers. Centre de Documentation

(Natividad Herranz, Biblioteca Hypatia – BUZ)

Al inicio del pasado julio y, gracias al programa Erasmus + para el personal de la Universidad de Zaragoza, estuve una semana intercambiando experiencias profesionales con los colegas del Centro de Documentación de Cluny (Paris Tech), y ahora las quiero compartir también con todos vosotros.

La motivación:

La carrera profesional del personal de administración y servicios ha de ir ligada a la adquisición de nuevas destrezas para desarrollar con eficacia los nuevos paradigmas de aprendizaje y organización, puesto que los retos del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) afectan a todos los agentes universitarios implicados por igual. En este marco de movilidad europeo que potencia los intercambios formativos, es de gran interés compartir experiencias profesionales que enriquezcan nuestra visión. Sigue leyendo

Biblioideas : Niños que editaron libros, escucharon música y soñaron con ver el mar

(Chema Pérez. BUZ)

Antoni Benaiges y sus alumnos en la puerta de su Escuela en 1936

Antoni Benaiges y sus alumnos en la puerta de su Escuela en 1936

 

Hace algunas semanas conocí esta historia gracias a una pequeña reseña de Agustín Sánchez Vidal en un periódico local. No lo parece, pero también va de libros.

En 1934 llega a Bañuelos de Bureba, un lugar agreste cercano a Briviesca (Burgos), Antoni Benaiges, un maestro nacido en Mont-roig (Tarragona) decidido a poner en práctica la pedagogía de Célestin Freinet, basada entre otras cosas en el uso de la imprenta y la participación de los alumnos en su propia educación.
Antoni Benaiges consiguió que, en 1934, en una aldea de Burgos, unos niños imprimieran sus propios libros, tuvieran un gramófono con el que escuchar música, aprendieran a bailar, y soñaran con ver el mar. En julio de 1936, Antoni Benaiges desapareció para siempre.

Desde luego aquellos alumnos no olvidaron a su maestro. Tampoco sus familiares, pero eran malos tiempos. Décadas después, algunos nietos de aquellos chavales aún conservaban los cuadernos impresos en la escuela; por otra parte, un estudio en México sobre la difusión de la técnica Freinet en España hablaba de Benaiges; el empeño de sus familiares por conocer empezaba a unir las piezas. Internet y el correo electrónico harían el resto. Sigue leyendo

Exposición: Zaragoza cuna de la imprenta, los primeros impresos zaragozanos

Zaragoza, cuna de la imprentaLa exposición Zaragoza cuna de la imprenta, los primeros impresos zaragozanos, 1475-1549, organizada por la Biblioteca de la Universidad de Zaragoza, tiene como fin dar a conocer la labor de los primeros impresores afincados en Aragón y destacar la importancia de Zaragoza como uno de los emplazamientos cruciales en la difusión de la imprenta en España. A su vez quiere señalar la relevancia de la colección de primeros impresos zaragozanos que reúne y conserva la BUZ, algunos de los cuales son únicos o es muy escaso el número de ejemplares conocidos.
Reúne una selección de 43 obras, entre las que se incuyen 16 incunables. Merecen especial mención por ser piezas destacadas el Manipulus curatorum, primera obra salida de las prensas zaragozanas, el libro de salmos Expositio supero toto psalterio un magnífico ejemplo de incunable con orla xilográfica coloreada a mano y el Misal de Tarazona, uno de los primeros libros con notación musical impresa. Sigue leyendo