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Biblioideas: Libros envenenados

Uno de los libros envenenados en la Biblioteca de la Universidad del Sur de Dinamarca, en Odense.

Libros envevenenados

En El nombre de la rosa, una obra de Aristóteles que se considera perdida, el segundo libro de la Poética, desencadena una ola de muertes en un monasterio. Guillermo de Baskerville logra averiguar la causa: el ejemplar estaba envenenado con arsénico, una sustancia que ya se utilizaba en la terapéutica medieval y que, a pesar de su alta toxicidad, aún tiene hoy múltiples aplicaciones industriales.

En el siglo XIX, se utilizó en la elaboración de un tinte verde con el que se tiñeron ropas, juguetes y toda clase de objetos, entre ellos un papel pintado muy de moda en la época victoriana y que mató, literalmente, a miles de personas (parece que, entre otros, a Napoleón o Jane Austen). En la actualidad se usa, por ejemplo, en campos tan variados como la fabricación de vidrio, las baterías de los automóviles, la conservación de la madera, la detección de tumores o, hasta hace cuatro días, en la composición de algunos herbicidas y pesticidas. Ni qué decir tiene que su utilización en suicidios y asesinatos está documentada desde los comienzos de la historia.

Todo esto viene a cuento de una noticia aparecida el pasado mes de julio en The Conversation y recogida por otros medios británicos. Aquí se hicieron eco, entre otros, La Vanguardia y el blog Universo Abierto, de la Universidad de Salamanca. En ella se relata la aparición de tres libros envenenados, de los siglos XVI y XVII, en la Biblioteca de la Universidad del Sur de Dinamarca, en Odense.

El conocimiento de esta «cualidad» de los tres libros fue casual: se calcula que uno de cada cinco libros impresos en los siglos XVI y XVII contiene páginas medievales en su encuadernación, así que se habían llevado, junto con otros, a un laboratorio para realizar análisis de fluorescencia de rayos X, destinados a descubrir e identificar páginas ocultas en ellas (en este enlace se explica esta técnica). Fue entonces cuando se tropezaron con el arsénico. ¿Qué hacía allí? Probablemente se utilizó en algún momento para proteger los libros de insectos y otros organismos bibliófagos.

Los tres volúmenes han sido almacenados en cajas de cartón selladas. Jakob Povl Holck y Kaare Lund Rasmussen, los dos científicos daneses que los descubrieron, planean digitalizarlos para evitar la exposición al veneno y facilitar así el acceso a su contenido.

Shadows from the walls of death

Pero no son los únicos libros envenenados que se conocen. Ya en el siglo XIX, el químico estadounidense Robert Clark Kedzie no dejaba de alertar sobre los altos contenidos de arsénico del papel, especialmente del pintado, y en el informe anual del State Board of Health de Michigan correspondiente a 1874, publicó Poisonous Papers, un informe que alertaba del peligro del uso generalizado del arsénico como pigmento en el papel pintado. Harto de no ser escuchado, ese mismo año imprimió cien ejemplares de Shadows from the walls of death (en realidad, un muestrario de papeles pintados con una introducción sobre sus peligros) y los envió a otras tantas bibliotecas; la mayoría, espantadas, acabaron por destruirlos, pero sirvió para que las autoridades tomaran cartas en el asunto. Como primera medida, destruyeron los ejemplares, pero algunos han llegado hasta nosotros. Uno está en la Buhr Remote Shelving Facility, una biblioteca de depósito perteneciente a la Universidad Estatal de Michigan y otros dos en la Library of Congress. Si quieres, aquí tienes más información sobre la historia de este libro homicida. Como los daneses, estos ejemplares también están sellados y lejos del alcance del público.

En 2014, CreatSpace, el servicio de autopublicación de Amazon, reeditó (esta vez sin arsénico) Shadows from the Walls of Death. Un pequeño homenaje al incomprendido profesor Kedzie.

¿Tenemos en nuestras bibliotecas históricas ejemplares envenenados? Lo único cierto es que no lo sabemos.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.