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El Partenón de los libros prohibidos convulsiona Documenta

Partenón KessellLa feria Documenta, famosa exposición de arte contemporáneo que se celebra cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel, se ha visto enriquecida por una monumental y metafórica obra de la artista argentina Marta Minujin. Sobre su enorme capacidad seductora ya nos habló nuestro compañero Chema Pérez en un Biblioideas anterior. Su magnético Partenón de libros prohibidos es una pieza en continua construcción, concebida como una réplica de la grandiosa estructura arquitectónica helena, pero formado por más de cien mil libros censurados y prohibidos que miles de personas han aportado desde múltiples rincones del mundo. Desde España partieron aproximadamente seis mil ejemplares.

Su potencial transformador y simbólico se ve reforzado además porque se erige en una plaza en la que los nazis quemaron numerosos volúmenes en 1933, y es heredera en parte de otra estructura que Minujin realizó en 1983 para conmemorar el final de la dictadura militar argentina y el regreso a la democracia.

Partenón Buenos Aires

Ambas obras se convierten por tanto en alegatos contra las dictaduras y la censura, y a pesar de su carácter efímero, constituyen una evidencia de que el arte es, o ha de ser, un elemento vivo, cercano a sus coetáneos, y producto de la realidad social en la que está inmerso y de la que surge. En este caso sin embargo los libros emprenderán una nueva aventura cuando se desmonte la instalación, ya que es deseo de su autora que sean distribuidos en refugios de migrantes y bibliotecas públicas europeas.

 

 

 

La librería secreta de Luis de Usoz (1805-1865)

FolletoAprovechando el período estival, os vamos a sugerir una interesante exposición bibliográfica que ofrece la Biblioteca Nacional de Madrid sobre la densa y rica colección de libros que el erudito Luis de Usoz y del Río reunió para colmar su pasión por los libros prohibidos.

Aunque inaugurada meses atrás (el 25 de mayo), permanecerá abierta hasta el 10 de septiembre de 2017, en el marco de los 500 años de la Reforma protestante que se conmemoran en este mismo año. La muestra ofrece una amplia representación de la biblioteca de Usoz, quien obtuvo numerosas obras de forma clandestina con la intención de preservar y recuperar tanto las ediciones más perseguidas de la literatura española como los más relevantes escritos de la primera y segunda reforma.Biblia del siglo XIII

 

Conviven en ella traducciones de la Biblia al castellano que no pudieron circular por la península, obras de de Erasmo o Calvino, folletos reformistas, la geografía de Ptolomeo editada por Miguel Servet,  la correspondencia del insigne diplomático aragonés José Nicolás de Azara, o un incunable de las fábulas de Esopo.

 

Visión del mundo de Miguel Servet. Siglo XVITodas ellas dan muestra tanto de su pasión bibliófila, que acompaña de su condición de especialista en el análisis e investigación de los primigenios textos sagrados, como de su defensa de las ideas liberales en medio del convulso siglo XIX. En la página web de la biblioteca se puede descargar un interesante catálogo, editado y coordinado por Marta Vizcaíno Ruiz, que contiene prolija y abundante información biográfica del propio Usoz, los pormenores de la donación de su biblioteca y los propios contenidos de la exposición, lo que sirve de imprescindible complemento a la misma.

 

 

Biblioideas: La habitación de los libros prohibidos

Alicia Framis

Alicia Framis es una artista nacida en Barcelona que vive y trabaja en Ámsterdam. Su obra combina arquitectura, diseño, instalaciones, etc. y quiere incidir en el cuestionamiento de nuestra sociedad urbana contemporánea, sus mecanismos de coacción, la falta de comunicación interpersonal, la pérdida de la identidad o la discriminación de las minorías.

Estas ideas recorren toda su obra desde sus primeros proyectos a finales de los 90 (Loneliness in the City o Minibar) hasta los más recientes Genderless Project o Room for Forbidden books.

Es precisamente esta última la que ha llamado nuestra atención. En ella, como en otras obras suyas, ha utilizado un formato concreto: una habitación. Forma así parte de una serie, Habitaciones prohibidas, que intenta reflejar esa mirada crítica de la artista sobre diferentes aspectos del entorno.

ALICIA FRAMIS, CHAMBRE DES LIVRES INTERDITS 2014. MUSÉE NATIONAL PABLO PICASSO, LA GUERRE ET LA PAIX

La habitación de los libros prohibidos va en esa misma dirección. En esta ocasión presenta una estructura de madera, una habitación, un espacio íntimo, con algo menos de 200 obras relevantes para el conocimiento humano y la literatura universal que han estado prohibidas en algún momento o lo están ahora. Una selección difícil, habida cuenta de que todas las obras de algún interés han sido prohibidas o censuradas en alguna parte a lo largo de su historia. También hoy. Y en nuestro país no hace tanto.

Los libros tienen una cubierta gris. En cada una de ellas aparece sobreimpreso el texto que el censor le dedicó a Cándido, El segundo sexo, o los Versos satánicos (Salman Rushdie sigue amenazado de muerte desde 1986). El visitante puede entrar, ojear los libros, sentarse a leerlos, confrontar opiniones, ver el zarpazo de la censura. También dialogar con la autora, que completa la instalación recibiendo al visitante con un elegante pijama azul. En la edición catalana de El País del pasado 22 de enero, al comienzo de su exposición en Barcelona, decía Alicia Framis:

Más allá de permitir comprobar que muchas de las que ahora consideramos obras maestras fueron prohibidas en algún momento de la historia, la instalación es un pretexto para iniciar el diálogo. Lo verdaderamente importante es lo que pasa entre la gente dentro de la habitación.

¿Sabías que en las bibliotecas de varios condados californianos está retirado de la circulación el cuento infantil Caperucita Roja por la tenencia de alcohol de una menor? (es que en la cesta lleva vino para su abuelita). Puedes regalarle a tu hijo un arma, pero en la biblioteca pública no leerá Little Red Riding Hood.

Las pruebas de la estupidez humana abundan: ¿Dónde está Wally? se llegó a retirar de algunas bibliotecas de Michigan y Nueva York porque en una de las láminas aparecía una mujer tomando el sol en toples. Parece que los censores lograron localizar un pecho minúsculo entre la multitud ¿Encontrarían a Wally?

Hasta El Principito fue prohibido en Argentina «por fomentar la imaginación excesiva». Aunque, como nos recordaba Marta Minujín, nunca sería tan excesiva como la que la Junta Militar fue capaz de desplegar torturando y asesinando a sus compatriotas.

Tras su presentación hace varios años en Art Basel, La habitación de los libros prohibidos fue adquirida por la Fundación Banc Sabadell. Ahora puedes verla en la Blueproject Foundation de Barcelona hasta el 17 de mayo. Después seguirá su periplo por Suiza y Alemania recordándonos que hoy, en muchos lugares, un libro puede llevar a un ser humano a la muerte. El pasado febrero, El Cultural también reseñaba la exposición.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.