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Biblioideas: ¿Quemar libros?… Depende

Libros ardiendo

Puede sorprender esta contestación a la gallega, pero cuando se trata de quemar libros no necesariamente hemos de pensar en las hogueras realizadas a lo largo de la historia por fanáticos de toda clase de ideologías, religiosas o no.

Fernando Báez, gran estudioso de toda clase de biblioclastias y tropelías cometidas con los libros, nos enfrenta en un artículo de 2004 a una supuesta paradoja: a lo largo de la historia «los intelectuales han sido los más grandes enemigos de los libros» y «cuanto más culto es un hombre o un pueblo, más dispuesto está a eliminar libros amparado en mitos apocalípticos». Seguro que tiene razón, pero eso no quita para que, al menos ocasionalmente, pueda haber razones legítimas para destruir libros quemándolos.

No es que nos guste quemar libros. Ningún libro. Ni siquiera una guía de teléfonos (aunque hayan sido utilizadas a menudo como instrumento de tortura: enróllala con fuerza sobre sí misma, golpéate con ella la cabeza o el muslo en tensión y enseguida lo entenderás). Pero podemos disculpar, por ejemplo, el ritual de un recién graduado al quemar su ejemplar de esa enésima edición del Derecho del trabajo de Montoya o la Contabilidad de Sáez Torrecilla que tantos quebraderos de cabeza le dio.

Tampoco le reprochamos a Manuel Vázquez Montalbán esa afición desmedida de Pepe Carvalho por usar libros como combustible: «Leí libros durante 40 años de mi vida y ahora los voy quemando porque apenas me enseñaron a vivir», dice en Quinteto de Buenos Aires. Y en el mismo libro recuerda que fue el Quijote uno de los primeros libros que quemó. El primero había sido España como problema, de Pedro Laín Entralgo. En Tatuaje (1974) afirma que le quedan unos tres mil libros. En Los mares del Sur (1979) ya había consumido un tercio.

Hay también una película, The Day After Tomorrow (En España se llamó El día de mañana y El día después de mañana en Latinoamérica) en la que la quema de libros es un acto de supervivencia. En una súbita glaciación, más parecida a una plaga bíblica que a una consecuencia del cambio climático, un puñado de personas consigue refugiarse en la Biblioteca Pública de Nueva York. Su única posibilidad es mantener un fuego permanente que impida la entrada del hielo en el interior. Pronto se dan cuenta de que los libros arden mejor que los muebles y, tras debatir si quemar antes las obras de Nietzsche o unos tomos de ordenanzas fiscales, un bibliotecario de aspecto pánfilo (hasta cuándo esta cruz) abraza contra sí mismo un ejemplar de la Biblia de Gutenberg para librarlo del fuego. Bueno, en realidad un solo tomo, aunque el ejemplar de la NYPL tiene dos. En todo caso, antes de llegar a Gutenberg aún les quedarían los cincuenta millones de documentos que atesora la biblioteca. Aquí puedes ver un resumen y un pequeño trailer de tres minutos; y aquí Marcos Ros Martín, el Documentalista Enredado, hace un comentario sobre ella. Sigue leyendo

Las biblioideas arquitectónicas de Marta Minujín

Marta Minujin

Marta Inés Minujín es una artista argentina que acababa de cumplir 23 años en marzo de 1976, cuando los militares empezaron a llenar de cadáveres su país.

En 1983, acabado el terror, Marta instaló en medio de la Avenida 9 de Julio (una de las principales arterias de Buenos Aires, la más ancha del mundo dicen) una estructura metálica, reproducción del Partenón griego, y la llenó de todos aquellos libros que habían sido prohibidos, quemados o enterrados durante la dictadura. Bueno, de todos no; utilizó exactamente 30.000, tantos como personas desaparecidas en esos ocho años fatales. Pasadas tres semanas, la gente pudo desmontar la obra y llevarse los libros a su casa. Lo llamó el Partenón de libros. En este vídeo, la autora reflexiona sobre aquella experiencia.

Partenón de libros (Marta Minujín)

Nuestro país no destaca precisamente por su capacidad para asumir el pasado y restaurar la memoria de sus vencidos aunque, si un día quisiéramos hacer algo así a cuenta de los libros prohibidos durante cuarenta años de dictadura, no tendríamos suficiente con toda la Acrópolis. Conviene recordar que, en sus peores años, y si no pertenecías a sus élites, tu biblioteca podía llevarte directamente a la muerte o, como mínimo, a la cárcel. Y, hasta bien entrados los años setenta, vender determinados libros era una actividad de riesgo.

Que se lo pregunten si no a todas esas librerías que sufrieron el cierre gubernativo o, como la zaragozana Pórtico, la explosión de bombas en sus locales. Pepe Alcrudo y quienes trabajaron en ella se la jugaron trayendo a su trastienda los libros que el dictador no nos permitía leer. Y eran muchos: autores, colecciones y editoriales enteras. Leerlos suponía vulnerar la ley. Censores como Cela, Torrente Ballester, Luis Rosales, Fernando Tovar, Dionisio Ridruejo o el periodista Emilio Romero eran los encargados de la tarea. Curiosamente, el propio Cela, en 1951, tuvo que publicar La colmena en Buenos Aires, años antes de que Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo, la autorizara en 1963.

Torre de Babel (Marta Minujín)

Pero estábamos con Marta Minujín. Mucho tiempo después de aquel Partenón, en 2011, volvió a sorprendernos con una obra similar, esta vez en la plaza de San Martín de Buenos Aires. Con la idea de «unificar todas las razas a través del libro y recordar la mitológica Torre de Babel, de hace más de 4.000 años» y con la sombra de Borges al fondo, creó la Torre de Babel, una estructura en espiral de seis plantas y 28 metros de altura. La construyó dentro de los actos que celebraron la designación de la ciudad como Capital Mundial del Libro 2011 por la Unesco. Utilizó la misma cantidad de libros que en el Partenón, 30.000, pero en este caso fueron donados por asociaciones civiles de más de cincuenta países (entre ellas el Gobierno Vasco a través del donostiarra Instituto Etxepare) y por lectores anónimos.

El éxito obligó a prolongar la vida de la torre y durante varios meses, en visitas guiadas de cien personas y una hora de duración, miles de personas pudieron disfrutar de la obra. Ésta iba acompañada de su propia banda sonora: la palabra libro pronunciada en múltiples lenguas. Una vez desmontada la instalación, los libros pasarían a formar parte de una Biblioteca Multilingüe en el seno de la bonaerense Biblioteca Manuel Gálvez, aunque no hemos podido averiguar si realmente ocurrió así.

Marta Minujín lleva años haciendo éstas y muchas otras cosas. Si queréis saber más de su actividad artística, además del enlace con el que comenzábamos esta biblioidea, en este catálogo de una exposición celebrada en 2013 hay abundante información sobre sus trabajos. Y aquí sobre sus obras efímeras. Buen provecho.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

Biblioideas : Una biblioteca de libros no prestados

CuencaEl hombre moderno, apurado, sin tiempo, preso de la necesidad, no comprende que algo pueda ser no útil, ni que lo útil pueda ser un peso inútil, agobiante. Si no se comprende la utilidad de lo inútil, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte. Y un país en donde no se comprende el arte es un país de esclavos o de robots, un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio.
Eugene Ionesco, 1961

No hay libro tan malo —dijo el bachiller—, que no tenga algo bueno.
Don Quijote

Aunque el préstamo es una de las principales funciones de la mayoría de las bibliotecas, a veces hay recursos (libros, pero también revistas u otros materiales) que no consiguen traspasar esa barrera que separa el libro del usuario.

Si acudimos al Principio de Pareto, con todos los matices que se quieran, en una biblioteca se satisfarían el 80% de los préstamos con el 20% de la colección. Es decir, el 80% restante sólo proporcionaría un 20% de los préstamos. Se trate de una pequeña biblioteca local o de una gran biblioteca universitaria, con toda probabilidad, más de la mitad de sus fondos no se han prestado nunca.

Nadie se ha interesado por ellos porque realmente no eran interesantes, porque un bibliotecario puntilloso pensó que no tenían ningún interés, porque nadie les hizo nunca la menor campaña de marketing, porque errores en la catalogación o colocación los han dejado virtualmente desaparecidos, porque a nadie se le ocurrió buscarlo donde estaba… O porque el miedo hizo que quedara escondido para siempre.

En la biblioteca de la Escuela de Magisterio de Pamplona apareció en 1989 un libro tras un falso fondo disimulado en una pared de la sala de lectura de la biblioteca, tras una estantería de obra. Se trataba de algo tan “peligroso” como una edición de 1931 de La Doctrina educativa de J. J. Rousseau, de Francisque Vial. El libro estaba envuelto en papel de estraza con una lacónica nota (obviamente, anónima) en su interior: “este libro ha sido escondido para salvarlo de la quema”. Entonces supimos algunos (otros lo habían sabido siempre) que, efectivamente, en los primeros días del golpe de estado de 1936, el patio interior del edificio (ocupado entonces por un instituto de segunda enseñanza y hoy por el Instituto Navarro de Administración Pública) se utilizó para quemar libros. A lo que íbamos: por otros motivos, pero ese libro tampoco se prestó en más de 50 años. Sigue leyendo

Lectura en España: motivos para el optimismo

¿En papel o digital?Las conclusiones que ofrece el informe sobre el sector del libro, publicado por el Observatorio de la Lectura y del Libro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, deberían generarnos cierto optimismo. El estudio refleja que el índice de lectura ha crecido 3,5 puntos en los últimos cuatro años, y que el 62% de los españoles asegura que durante el último año ha leído algún libro frente al 21% que confiesa que no lee nunca o casi nunca, desmintiendo en cierto sentido la percepción de que el crecimiento exponencial de los dispositivos móviles afecta negativamente al hábito de leer.

Además, Aragón ha sido la comunidad autónoma que ha experimentado un mayor incremento en la producción editorial durante el año 2014 (37,1%) con respecto al año anterior, lo que refuerza la idea de un cambio de tendencia positivo, máxime teniendo en cuenta que viene acompañado de una mejora de la ratio entre ejemplares editados y vendidos. Sigue leyendo

Biblioideas: Lacuna

LacunaLas bibliotecas albergan libros, pero rara vez están construidas con ellos.

Aunque por poco tiempo (el 6 y 7 de junio de 2015, en el Bay Area Book Festival celebrado en Berkeley, California) esa biblioteca existió. Tan breve fue su existencia que alguien se refirió a ella como «un bloque de hielo frente a la luz del sol».

Todo empezó con una oferta de Brewster Kahle, director de Internet Archive, a Cherilyn Parsons, fundadora y directora del festival: podía donar 200.000 libros para que fueran regalados entre los asistentes. Internet Archive recibe miles y miles de libros para digitalizar, muchos de ellos duplicados. 50.000 de aquellos libros se destinaron al proyecto Lacuna, «un espacio público construido a partir de libros que ofrece esos mismos libros gratuitamente a la comunidad». A pesar de todo, las fechas del festival se acercaban y faltaba dinero para culminar el proyecto. Lo consiguieron acudiendo a Kickstarter, una plataforma de crowdfounding. Sin embargo, algunas cosas no pudieron realizarse conforme al plan original.

Lacuna 3

El diseño y el concepto de Lacuna son obra de The FLUX Foundation, una organización sin ánimo de lucro destinada a «generar nuevas ideas y servir de catalizador cultural». La estructura básica puede recordar a las yurtas, las tiendas nómadas de los mongoles, pero Lacuna (con una docena de habitáculos y un espacio central) tiene un tamaño mayor y está diseñada para que techo y paredes estén conformados por los propios libros. La techumbre, con cientos de páginas del libro revoloteando con la brisa, sombrea una zona de lectura dentro del pabellón. Ese ágora central está construido a partir de los restos de una vieja fuente abandonada. Finalmente, como se ha dicho más arriba, no se levantó la estructura completa que planteaba el proyecto y lo que iba a ser la cubierta de madera y libros se quedó en libros revoloteando sobre las cabezas de los visitantes.

Lacuna 2En cualquier caso, Lacuna no es sólo una “biblioteca” cuyos visitantes pueden llevarse los libros, es también una instalación de arte público a gran escala. Una instalación donde «el arte y la lectura se combinan en una actividad comunitaria». En este vídeo y en este otro, ambos de apenas tres minutos, podéis haceros una idea del desarrollo del proyecto. Berkeleyside, un portal independiente de noticias, daba fe del éxito del festival con esta reseña, acompañada además de buenas fotos. Y los propios organizadores decían estar tan contentos con los resultados de Lacuna, que, tras desmontar la instalación, esperan volver a montarla pronto en otro lugar. Eso al menos dicen aquí. No sabemos si lo habrán hecho.

A muchas bibliotecas les esperan tiempos de expurgos. Bibliotecas y editoriales del mundo: dad una última oportunidad a los libros que elimináis. Utilizad la imaginación. Casi siempre ayuda.

Imágenes cortesía del Lacuna Project

logo-biblioideas-v1-150x150Biblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.

El sector del libro en España 2013-2015

El sector del libro en España 2013-2015. Observatorio de la Lectura y del Libro.

(Fuente: Observatorio de la Lectura y del Libro)

El Observatorio de la Lectura y el Libro acaba de publicar una nueva edición del informe El sector del Libro en España 2013-2015 . Recoge los datos más relevantes de las principales estadísticas de referencia en el ámbito de la edición y comercialización del libro, así como información relativa a la actividad de algunos de los agentes en él involucrados, en particular, librerías y bibliotecas, y a la evolución del hábito lector en la población española.

Los últimos datos del sector nos permiten confirmar el cambio (favorable) de tendencia en la evolución de la industria del libro. Durante 2014, a los datos positivos en las cifras de edición se suman unos resultados en facturación que permiten pensar que, tras varios años de caída, estamos en el inicio de la recuperación. Unos resultados a los que contribuye la importante proyección internacional del libro español. Con casi 91.000 nuevos títulos anuales, España se mantiene como una de las principales potencias editoriales del mundo. España es uno de los principales mercados europeos en términos tanto de disponibilidad de nuevos títulos, donde nos situamos en un quinto puesto tras Reino Unido, Alemania, Francia e Italia, como de novedades. A este respecto España ocupa el cuarto puesto tras Alemania, Reino Unido y Francia.

La industria editorial española mantiene en los últimos años una buena actividad en el comercio exterior, dando como resultado un saldo comercial positivo e incrementando en 2014 en un 1,9% su aportación a la balanza comercial.  El libro español tiene una enorme proyección de futuro a la que contribuye la vitalidad del idioma español. Compartir un idioma incrementa además el comercio bilateral entre dos países. Sigue leyendo

Biblioideas: Jodi Harvey-Brown

Jodi Harvey-Brown. Foto autoraJodi Harvey-Brown es una artista de Pennsylvania especializada en utilizar libros para realizar pequeñas esculturas.

Hemos visto cosas similares en biblioideas anteriores. Por ejemplo, la de mayo de 2014, Una historia escocesa. Como aquellas obras anónimas, los trabajos de esta mujer (alguien los ha llamado esculturas literarias) también podrían asimilarse a los libros pop-up, esos libros, generalmente orientados al público infantil, con figuras tridimensionales y móviles; o a los libros alterados de los que hablamos hace tiempo en otra biblioidea. En cualquier caso, como aquellas anónimas joyas escocesas, Jodi Harvey-Brown va más allá:

“Los libros te llevan a un nuevo mundo, mientras que el arte te permite verlo […] Lo que vemos en nuestra imaginación a medida que leemos debería hacerse visible para que el mundo lo vea. Mis libros esculturas son mi forma de hacer que las historias cobren vida”.

Pandora iluminadaLa escultura, sus motivos, sus personajes, salen directamente del libro en el que se inspiran, ya sea Moby Dick, Las aventuras de Tom Sawyer o La isla del tesoro. Así, puedes ver, por ejemplo, el paseo en balsa de Tom Sawyer con Huckleberry Finn por el Mississippi o a John Silver con su cofre.

Algunas esculturas aparecen incluso iluminadas, como esta de al lado que nos muestra a Pandora abriendo su dichosa caja.

La propia autora cuenta que comenzó esa actividad a raíz de comprar una caja de libros usados, uno de los cuales tenía las hojas arrugadas. Le encantó la evolución de las formas que adquirían esas hojas y pensó en desarrollar la idea.

Cada escultura está hecha totalmente a mano, cableada para mantener su consistencia y protegida con un acabado ultravioleta.

Una reseña de sus obras apareció en un Daily Mail de finales de 2012 y puedes ver también una pequeña entrevista a la autora.

ÁrbolAquí o aquí puedes disfrutar con bastantes obras suyas. También hace dibujos y otras esculturas de papel no relacionadas con libros o no fabricadas con ellos. O realiza esculturas personalizadas bajo demanda.Noel

Y, además, las vende. Ahora que se acerca el fin de año, puedes sorprender a tu gente con regalos originales, árboles saliendo de libros y otras parafernalias navideñas. Lo que tú quieras.

Y, cómo no, también puedes alparcear en su página de Facebook

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Biblioideas : Cuando murió mi padre fue como si una biblioteca entera se hubiera quemado

Susanna Hesselberg : When my father died it was like a whole library had burned downEl pasado mes de julio Universo Abierto, el blog de la biblioteca de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Salamanca, dedicaba una entrada a una curiosa obra de Susanna Hesselberg, artista sueca residente en Malmö. Ella fue una de las participantes en la cuarta edición de Sculpture by the Sea, una muestra bienal que, entre otras cosas, colocó 56 esculturas a lo largo de la costa de Aarhus, en Dinamarca, entre ellas diamantes gigantes reflectantes o cámaras escrutando las rocas.

En esta ocasión ha presentado una obra en la que una biblioteca desciende a la tierra hasta confundirse con ella.

Nos trae recuerdos de Matej Kren, un artista al que le dedicamos una biblioidea allá por noviembre de 2012, pero mientras éste convertía en sus instalaciones los libros en un caleidoscopio sin fin, Susanna Hesselberg los hace desaparecer. Sigue leyendo

Análisis del mercado editorial español en 2014

(Información: Observatorio de la Lectura y del Libro – Ministerio de Educación, Cultura y Deporte)

La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) presentó hace escasas fechas el avance de los resultados del análisis del mercado editorial español en 2014, unos datos recogidos anualmente en los informes Comercio Interior del Libro en España y Comercio Exterior del Libro, que son publicados con la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Comercio interior

cifras de facturación del comercio interior del libro 2014

En 2014 las ventas en España alcanzaron una facturación de 2.195,8 millones de euros, un 0,6% más que en 2013. Se trata de la primera (aunque leve) recuperación de ventas desde el inicio de la crisis en 2009. A pesar de ello, el total de ejemplares vendidos es de 153,62 millones, un 0,1% menos que en 2013.

El libro en el mercado exterior continúa mostrando una gran actividad y resultados muy positivos: con un total de 541,8 millones de euros facturados. En el último año el comercio exterior del libro registra un incremento cercano al 3%. En conjunto, las ventas de libros en el mercado interior y exterior alcanzan los 2.737,57 millones de euros, un 1,07% más que en 2013 (2.708,45 millones de euros). Sigue leyendo

Biblioideas: Bibliopegia antropodérmica

(Chema Pérez. BUZ)

Bibliopegia no es una palabra reconocida por la Real Academia Española. Se trataría de un anglicismo. El Oxford English Dictionary limita el concepto a la encuadernación artística y considera «Bibliopegy» como vocablo construido a partir del griego (βιβλίον, “libro”, y πηγία, «junto») y 1835 como su primera aparición escrita conocida (en el libro de la foto).

La bibliopegia o encuadernación Foto libro abiertoantropodérmica no sería otra cosa que el arte de encuadernar libros con piel humana. Lo que hoy vemos como una aberración se practicó desde la Edad Media. La Revolución Francesa la puso de actualidad y fue regocijo de las clases altas en el siglo XIX (sólo ellas tenían libros, mucho más encuadernarlos).

Más allá de lo que nos parezca encuadernar un libro con la piel de un congénere, lo cierto es que del ser humano es aprovechable casi todo. También la piel, que puede curtirse como la de cualquier otro animal. En el proceso de curtido gana consistencia y grosor.

De hecho, fueron los médicos los que pronto vieron que el material era relativamente barato, duradero y resistente al agua, entre otras cualidades. Uno de ellos, John Stockton Hough, médico y bibliófilo de Filadelfia, diagnosticó el primer caso de triquinosis en la ciudad y encuadernó varios volúmenes con la piel de la mujer fallecida. Parece que alguno de ellos aún se conserva en la biblioteca del College of Physicians of Philadelphia.

Libro Padre Garnet

En 2007 una reseña de la BBC daba cuenta de la subasta de un libro peculiar. Se trata de A True and Perfect Relation of the Whole Proceedings Against the Late Most Barbarous Traitors, Garnet a Jesuit and His Confederate, que recoge la documentación del proceso contra los acusados en la Conspiración de la Pólvora (1605). Hay varios ejemplares de este libro en la British Library, pero la peculiaridad del ejemplar consiste en que está encuadernado con la piel de uno de los condenados, el padre Henry Garnet, superior de los jesuitas ingleses. El libro se adjudicó en 5.400 libras. Puedes verlo en la foto de al lado.

En la sala de La Bastilla del parisino Museo Carnavalet se conserva un ejemplar de la Constitución francesa de 1793 encuadernado en piel humana. Hay toda una leyenda acerca del uso dado a la piel de muchos aguillotinados en unas tenerías de Meudon, cerca de París, entre 1792 y 1794. Parece que otro ejemplar similar fue subastado en 1872.

Otro caso sorprendente es el de James Allen, un bandolero de renombre, que intentó robar a un tal John Fenno y quedó tan impresionado por el valor de éste que, ya en prisión, escribió sus memorias y pidió que a su muerte, en 1837, se encuadernaran con su piel y le enviaran el ejemplar a su admirada víctima. Fenno lo recibió y unos descendientes suyos lo donaron al Boston Atheneum, en cuya biblioteca permanece (aquí puedes ver la ficha de la obra).

Holbrook_Jackson

En todos estos casos la veracidad está acreditada; aunque, como ocurre con la bibliofagia (ver biblioideas de abril de 2013 y marzo de 2014), estos terrenos escabrosos se prestan a la leyenda y el fraude. Muchas veces no resulta fácil determinar la verdad de lo ocurrido con tal o cual libro o personaje. Además, parece que el curtido acaba con el material genético y hace muy difícil una prueba fiable de ADN.

Si te sientes atraído por este tema, Juan Carlos Díaz Jayo, en Libros malditos, malditos libros, también habla de algunos casos de encuadernación antropodérmica. La revista Litterae tradujo en 2004 un artículo de Holbrook Jackson, Books bound in human skin, escrito en 1930. Hasta Nieves Concostrina habló de ella en su programa de RNE emitido el 21 de abril de 2013. Y, si aún quieres más, los anglosajones tienen bibliografía abundante.

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