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Biblioideas : Cuando los libros son de mentira

(Chema Pérez. BUZ)

Taller de libros falsosDecía Baudrillard que, en las sociedades actuales, cualquier hecho, cualquier actividad, se degrada hasta convertirse en espectáculo o en simple objeto de consumo cuya veracidad o falsedad deja de importar. Todo, también la cultura, se convierte en falsa copia de la realidad. Un simulacro lo llamó.
Hay libros que son de mentira, falsos. Esto no quiere decir que sean mejores o peores, no afecta a su contenido. Precisamente, contenido es lo que no tienen.

Nos referimos a esos “libros” que suelen utilizar en algunas tiendas de muebles para “vestir” las librerías: un paralelepípedo de cartón o madera y un lomo decorado. También en el atrezo del teatro, el cine o la televisión. Hasta aquí, podría parecer todo casi normal; digo casi porque la misma función podrían cumplir libros auténticos. De hecho, hay se ven en estos menesteres más libros auténticos que antes. Y es que se pueden conseguir pequeños volúmenes de los siglos XVIII o XIX con encuadernaciones dignas y lomos aparentes por muy poco dinero.

También parece aceptable utilizar una de esas cajas con apariencia de libro para guardar, o esconder, algo. O tomar un libro preexistente vaciando su contenido. De esto ya hablamos un poco en una Biblioidea anterior.

Otro uso perdonable de estos libros falsos: Cuenta Elena Rius en su blog notasparalectorescuriosos que Dickens tenía intercalados entre los libros de su biblioteca libros falsos con títulos inventados para tomar el pelo a sus visitas.

Lo que ya no parece tan normal es que se utilice en una vivienda como simple decoración de interiores, en cuyo caso sólo cabe achacarlo a la infinita versatilidad de la estupidez humana, una característica capaz de manifestarse en cualquier esfera de actividad.Librería falsa
Y  no sólo libros. Se puede “falsificar” una librería entera, como puedes ver en esta foto de al lado. A demanda.

Y, habiendo demanda, hay empresas dedicadas a satisfacerla. Proliferan en Internet, pero citaremos sólo dos:

Manor Bindery Ltd. es una respetada firma británica radicada en Fawley, Hampshire, Makers of the Finest False Books since 1976. Estos fabricantes de los mejores libros falsos desde 1976 dicen estar especializados en trabajos “para una amplia gama de interiores, desde casas señoriales y venta al por menor, a equipos de cine y teatro”.

The Original Book Works Ltd., también británica, de Cirencester. Whether you want fake books to cover a secret door, some cupboards or just to fill shelves we have the expertise to give you exactly what you want. Ella y su filial Faux Books, te proporcionan “libros falsos para cubrir una puerta secreta, algunos armarios o simplemente para llenar los estantes”. Entre ellos la “obra completa” (simulada, claro está) de Dickens, Dumas o Byron a precios asequibles.

También están los que adquieren libros auténticos no para leerlos sino para cumplir la misma función que los falsos: decorar, crear ambientes, impresionar favorablemente, etc. Aunque esto daría para otra historia. Quim Monzó hablaba de ellos en un artículo de La Vanguardia.

Para quienes han crecido y vivido entre libros resulta difícil imaginar una casa sin ellos y, en general, inconscientemente, se tiende a una apreciación negativa de sus moradores sólo por el hecho de no tenerlos. Se puede recordar aquel reportaje que circuló en su día en YouTube (y por ahí estará) mostrando con detalle el interior de la vivienda de un afamado futbolista. Una casa estratosférica en Castelldefells: algunas hectáreas, varias alturas, cientos de metros… y ni un solo libro. Ni para calzar una mesa. Nada.

BiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.


Biblioideas : Fabricar muebles con libros

(Chema Pérez. BUZ)

mostrador de la biblioteca de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de DelftHay utilidades de los libros a las que se presta menos atención. Una de ellas, fabricar muebles con ellos. No hablamos de muebles para alojar libros, sino de muebles fabricados con libros. Tampoco del libro como simple objeto ornamental, que numerosas fuentes de finales del siglo XIX y principios del XX, ya consideraban imprescindible en toda casa pudiente. En el mundo de la bibliofilia se recuerda a menudo esa cita de Sydney Smith, escritor y clérigo inglés de la época: «No furniture so charming as books”. En fin, que nada proporciona más encanto a un mueble que unos libros.

La idea puede parecer sólo una excusa para el reciclaje de viejos libros, pero también se puede entender en un ámbito profesional. De hecho, hay diseñadores, decoradores, etc. que, con mayor o menor fortuna, los utilizan en sus proyectos. Mirad, por ejemplo, el Mishi Blyachera Café de Dnepropetrovsk, Ucrania, en el que los libros forman parte de la decoración y del propio mobiliario. O el mostrador de la biblioteca de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Delft, en Holanda (en la foto), fabricado a partir de libros expurgados de la propia biblioteca. O este Boekenwurm, término holandés para lo que aquí llamamos ratón de biblioteca.

Se trate de estantes, lámparas, etc. o de mobiliario de mayor tamaño, como bancos, bañeras (sí, has leído bien) o cajoneras, la idea de libros formando parte de muebles no resulta fácil de concretar en un objeto que combine bien estética y funcionalidad.

Algunos resultados son bastante estrafalarios, otros pueden resultar más o menos ingeniosos, pero alguno sorprende por su elegancia, especialmente cuando nos tropezamos con autores que buscan alguna clase de belleza en sus obras, esos que habitualmente conocemos como artistas. Efectivamente, hay artistas y artesanos que hacen, o han hecho alguna vez, objetos de este tipo basándose en libros. Uno de ellos, Jim Rosenau, lleva haciéndolo en Berkeley, California, desde hace más de una década. También el canadiense Guy Laramee tiene obras entre la escultura y el objeto decorativo. O la norirlandesa, residente en Hawai, Jacqueline Rush Lee y sus book sculptures. O, aquí en España, Álvaro Tamarit, autor entre otras cosas del banco que citábamos más arriba.Montañas con libros

Incluso puedes fabricar con ellos magníficos escondites para guardar cosas que quieras esconder. No ya el recurso clásico de ahuecar el interior de un libro, sino utilizar varios libros para crear con ellos un auténtico escondrijo. Puedes verlo en este vídeo de dos minutos.

Todo esto queda limitado, obviamente, al libro de papel. Sin ánimo de entrar en la polémica libro de papel/libro electrónico, es fácil de entender que, en este terreno, a pesar de las dificultades, las posibilidades del papel superan ampliamente a las de la electrónica. Si no lo crees, mira esto.

Y, si te animas, en esta página puedes ir cogiendo ideas. También en esta galería de fotos.

Buena suerte.Caseta con librosBiblioideasBiblioideas es una sección mensual de nuestro compañero Chema Pérez en Tirabuzón, en la que se incluyen una serie de artículos dedicados a analizar fórmulas imaginativas y modelos de desarrollo en torno al mundo de la cultura y los libros.