Una visión personal de la Biblioteca Pública de Nueva York

(Luis Blanco Domingo, Biblioteca de la Universidad de Zaragoza. Fotos: María José Tolosana)

Cuando aterrizas por primera vez en Nueva York, empiezas a comprender por qué la planificación del  viaje se torna excesivamente ambiciosa e imposible de cumplir. La tentación de ver todo lo posible en un tiempo limitado se ve relegada por la majestuosidad de una ciudad que se abre ante ti sin hostilidad ni posibilidad de sosiego, pero que entiendes inabarcable.

Cartel de Mientras Nueva York duerme

Quizá por mi trabajo, la pasión por la lectura o el cine, o una atracción imperceptible, casi sin abrir las maletas, dirigimos nuestros pasos hacia la Biblioteca Pública de Nueva York. Todos, en nuestros recuerdos, en nuestra memoria vital, hemos estado varias veces en Nueva York gracias al cine, viendo su irrupción con Daniel Day Lewis (Gangs of New York) acompañando a Woody Allen en su travesía por Manhattan (Manhattan), bailando junto a Gene Kelly (Un día en Nueva York) o Rita Moreno en el West Side (West Side Story), deslumbrados por la belleza de Audrey Hepburn reflejada en Tiffany´s (Desayuno con diamantes), o con la siempre inquietante y magnética visión de Fritz Lang en Mientras Nueva York duerme.

Biblioteca Pública de Nueva YorkDel mismo modo, Fortaleza y Paciencia, los dos leones que flanquean la entrada a la Biblioteca, se convertían en actores junto al elenco de Los Cazafantasmas. Y desde esa imagen fija en mi memoria comprobé una vez más que la realidad supera la ficción porque la convierte en algo palpable. Con todo, lo que más me impresionó no fueron el magnífico edificio, ni su entrada señorial, ni la conciencia de pisar un centro que dispone de un fondo bibliográfico ingente, ni la espectacular Rose Main Reading Room, adornada con frescos en el techo, con mesas de roble que incitan a la pausa y la lectura, ni la hemeroteca o la sala de mapas, que mezclan recogimiento y modernismo sin ningún complejo. Su enorme atractivo radica en su concepto de la cultura, en el significado de la lectura pública, de la visión abierta y sin barreras que acompaña todas sus actividades.

Parque Bryant, Nueva York

Y entendí por qué el parque Bryant se convirtió repentinamente en el lugar de esparcimiento y ocio en el que siempre quise adentrarme, enmarcado entre la vorágine del Midtown de Manhattan y sus edificios que respiran historia y esfuerzo, pero con la calma suficiente para sentirte dueño de tu propio tiempo, acompañado por esos libros que se te ofrecen en carros de uso público, por esas sillas y mesas que casi obligan a sentarte, por ese carrusel que te arroja de repente a la niñez … Un lugar fantástico y casi onírico, imposible de imaginar en la distancia, pero tan real que causa dolor abandonarlo.

Parque Bryant, Nueva York

Las bibliotecas son entes vivos no tanto por la constante incorporación de fondos como por el diseño y aplicación de políticas que dinamicen y permitan utilizar su enorme capacidad para transmitir cultura sin criterios restrictivos de ningún tipo, presididos con una clara intencionalidad didáctica y pedagógica. La Biblioteca Pública de Nueva York constituye un buen ejemplo

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